Columna de Isabel Serra: La democracia del futuro

La Hora

Martes 08 de enero de 2019

Los anuncios en materia urbana del último tiempo nos confirman que el trabajo que se ha hecho desde hace más de una década para incorporar una visión de ciudad basada en la igualdad y equidad social -introduciendo ideas como la regeneración, densificación, integración, movilidad y sustentabilidad-, iba en el sentido correcto.

Que el Gobierno promueva la “Ley de Integración” y transversalmente se incorpore el concepto de “ciudad justa” en la hoja de ruta del oficialismo, es una muestra de que estos temas se fueron tomando -lentamente- la agenda pública y política. Hoy la ciudad y lo público están en disputa.

Bajo este consenso, y sabiendo la importancia que tiene mejorar la calidad de vida y la territorialización de la problemática económica y social, es prioritario enfrentar dos temas fundamentales.

Primero, hay que fortalecer la descentralización estableciendo mecanismos eficaces para la transferencia de poder y presupuestos a distintos actores institucionales y a los futuros gobiernos regionales. Es fundamental ampliar las capacidades de los municipios ya que, sin poder de decisión, se verán imposibilitados de enfrentar los cambios en la escala local.

El segundo tema tiene que ver con la gobernanza urbana. Debemos resolver una pregunta: ¿cómo será y cómo se organizará la ciudad del futuro en un contexto de tensión socio-política, ambiental y económica?

¿Qué rol les corresponden a los ciudadanos organizados en una democracia nacional debilitada, y con un poder local que crece presionado y sin herramientas para enfrentar estos desafíos? ¿quién y con qué propósito gestionará los datos que generan las interacciones entre espacio público, personas, empresas e instituciones? ¿cómo enfrentaremos el cambio climático? ¿cómo será la movilidad de las personas?

Tenemos orientaciones en los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Nueva Agenda Urbana de la ONU, así como la Política Nacional de Desarrollo Urbano. Pero necesitamos avanzar en los debates propios del país y su territorio, porque la ciudad del futuro requiere una democracia del futuro.