Columna Humberto Sichel: Vergüenza ajena

La Hora

Martes 18 de diciembre de 2018

Lamentablemente en el universo político estamos habituados a presenciar papelones.

Pero lo que vimos esta última semana batió todos los récords e incluso sobrepasó las paredes del Congreso.

Primer acto: se iniciaba la semana pasada y el diputado Fernando Meza (distrito 23 de la Región de la Araucanía) había sido recién cuestionado en el programa “Informe Especial” por el uso de viáticos y viajes que había realizado. Por eso, cuando se debatía el financiamiento público de TVN, aprovechó de darse un gustito y afirmar que “le habían contado acerca de eventuales abusos donde había intercambio (de sexo) por segundos en pantalla”. Fue tal el bochorno (nunca tuvo pruebas), que debió pedir perdón por sus dichos.

Segundo acto: en la interpelación al ministro Chadwick por el caso de Camilo Catrillanca, la diputada Emilia Nuyado realizó un discurso de bienvenida en mapudungún, a lo que el diputado Ignacio Urrutia (distrito 18 de la Región del Maule) preguntó en voz alta y tono irónico: ¿Está hablando en inglés? Ignorante, al menos. Pero súmele que cuando le comentaron la posibilidad de llevarlo al comité de ética, su respuesta fue que esa instancia “valía callampa”. Podemos agregar los adjetivos “vulgar” e “impresentable”, ¿no cree?

Tercer acto: quedémonos en el mismo lugar. El padre de Catrillanca se encontraba en las tribunas, escuchando atento lo que ocurría, pero quien no prestaba atención alguna era el diputado Pablo Prieto (distrito 17 de la Región del Maule), quien miraba a pantalla completa en su computador el partido del Barcelona por la Champions.

Cuarto acto: salgamos del Congreso y vayamos al Consejo de Renovación Nacional. Ahí la diputada Camila Flores (distrito 6 de la Región de Valparaíso) dijo en su discurso: “Yo soy pinochetista y lo digo sin problemas”. Y lo peor de todo es que hoy, año 2018, recibió aplausos.

Es cierto que cada nación tiene el gobierno que se merece, pero… un poco de dignidad, señores, porque francamente el nivel al que han llegado algunos de nuestros representantes es paupérrimo. Es deber de todos exigirles más a través del voto, pero no podemos dejar pasar estas cosas por alto.