¿Cómo prevenir los accidentes de niños en la piscina?

La Hora

Lunes 17 de diciembre de 2018

Un reciente estudio de Fundación Chile, consultó a centenares de niños cuáles son sus actividades favoritas al aire libre, a lo que el 93% de los encuestados contestó: bañarse en la piscina. Tener precaución mientras lo hacen es fundamental para esta temporada.

El pediatra y broncopulmonar de RedSalud, Eduardo Jerez, asegura que existen varios consejos para garantizar la seguridad de los niños cuando están dentro y fuera del agua, donde la supervisión de los padres es clave.

“Según la Academia Americana de Pediatría, un niño pequeño podría, incluso ahogarse en una piscina de 10 centímetros de altura, peligro que aumenta en el caso de un lactante que está empezando a caminar, por lo que mantener una piscina con poca agua no evita el riesgo en niños muy pequeños”, detalla el especialista.

Para el médico “lo ideal es contar con una cerca de altura de mínimo 120 centímetros que actúe como barrera de protección contra las caídas al agua, y que si tiene puerta de acceso, ésta debe ser de igual altura, abrirse hacia afuera y cerrarse de manera automática”.

Por otra parte, si se trata de piscinas públicas, los mayores de edad deben solicitar ciertos estándares mínimos de seguridad.

“Se debe exigir la presencia de personal de vigilancia y de reanimación, además de la correcta aplicación de señaléticas de seguridad, las que deben ser claras en sus instrucciones”, explica Jerez.

Otros riesgos

Sin embargo, la inmersión no es el único accidente probable cuando se disfruta del agua. También se debe cuidar al menor de quemaduras a la piel, infecciones auditivas y hasta oculares.

Para las quemaduras por exposición de rayos UV, el prevencionista y director de la carrera de Ingeniería en Prevención de Riesgos de la U. Mayor, Jonathan Domínguez, recomienda “usar filtros solares 30 minutos antes de ponerse al sol,  y no hacerlo prolongadamente durante el mediodía”.

En el caso de las infecciones, explica que “se debe tener cuidado con la calidad del agua donde se bañará el niño. Al ser agua estancada, tiene mayores probabilidades de estar contaminada”.

“Por último, hay que evitar juegos bruscos, los niños saltan en el agua y esto puede producir golpes en la parte cervical de los menores. La superficie por donde se transita debe ser antideslizante, los niños van corriendo y queda el suelo con agua, lo que podría provocar su caída”, finaliza Domínguez.