Cómo combatir el estrés laboral y no caer en el intento

La Hora

Lunes 29 de octubre de 2018

Ya con gran parte del año recorrido, la monótona rutina diaria y las problemáticas vividas en el trabajo son caldo de cultivo para sentirse cansado, fatigado, agobiado y a veces hasta desesperado por conseguir una pausa y descanso. Son las señales que el estrés laboral ha llegado a instalarse en el acontecer cotidiano.

El estrés es un conjunto de reacciones que manifiesta el organismo producto del desgaste generado por agentes estresores de la actividad laboral.
El estrés es un conjunto de reacciones que manifiesta el organismo producto del desgaste generado por agentes estresores de la actividad laboral.

Para Ana María Rodríguez, psicóloga Clínica Universidad de los Andes, el estrés laboral corresponde a un “conjunto de reacciones que manifiesta el organismo producto del desgaste generado por agentes estresores del trabajo”, que actualmente está considerado como uno de los mayores riesgos de salud mental de los trabajadores “y se puede relacionar con estados ansiosos, angustias y depresiones de quienes se vean afectados”.

Origen y características

“La teoría sobre el estrés demuestra que las situaciones estresantes son producto de la interacción de dos sistemas: sujeto y medio ambiente. Así, la expresión del estrés depende de la evaluación que el sujeto haga de su condición, si lo considera una amenaza o no para su salud”, comenta Rodríguez.

En esta línea, cuando la intensidad de los factores estresores excede la capacidad de resistencia del sujeto, se desencadena la manifestación la cual puede expresarse de diferentes formas.

Algunos factores estresantes que se pueden reconocer en ambientes laborales de alta presión, muy competitivos, con jefaturas autoritarias y carentes de liderazgos son:

  • Insuficientes expectativas económicas sin opción de mejorarlas o ausencia de incentivos.
  • Las presiones que impone el empleador, acoso laboral y mobbing (similar al bullying escolar, pero dado a nivel de trabajo).
  • Realizar actividades de gran responsabilidad o que demandan un ritmo de trabajo excesivo.
  • Asignación de funciones contradictorias o poco claras al trabajador.
  • Baja motivación en los objetivos que plantea el trabajo.
  • Conflictos en la relación laboral empleado-empleador.
  • Excesiva carga laboral sin mediar consideraciones de tiempo necesario para realizarlas.
  • Exposición a riesgos físicos constantes.
  • Jornada de trabajo extendidas y excesivas.
  • Clima que promueve constante preocupación por la estabilidad laboral.
  • Falta de posibilidades para conciliar la vida laboral con la personal o familiar.
Dolores de cabeza, migrañas o cefaleas son los síntomas más comunes del estrés laboral. El tratamiento oportuno puede evitar que se desencadenen enfermedades más graves.
Dolores de cabeza, migrañas o cefaleas son los síntomas más comunes del estrés laboral. El tratamiento oportuno puede evitar que se desencadenen enfermedades más graves.

Identificando el estrés

Por otro lado, Viviana Tobar, psicóloga Clínica Universidad de los Andes, comenta la importancia de observar detenidamente la manifestación de los síntomas del estrés para actuar a tiempo en su tratamiento.

El estrés como síndrome posee dos dimensiones donde es se le puede reconocer: el emocional y el físico. A nivel emocional se pueden presentar síntomas como ansiedad, mal humor, irritabilidad, miedo o temor, inseguridad, dificultad para concentrarse o para tomar decisiones, bajo estado de ánimo, depresión. Y a nivel físico se puede reflejar en problemas estomacales, sudoración excesiva, hiperventilación, dolor de cabeza, migrañas o cefaleas, mareos, insomnio, tensión muscular en cuello, alta frecuencia cardíaca, hiposalivación o sequedad de la boca”.

Por ello, “no conviene tomarse a la ligera ninguno de los síntomas expuestos anteriormente, pues lo que en un principio pueda parecer algo sin importancia, si se prolonga en el tiempo puede terminar teniendo consecuencias más graves. Si presenta alguno de los síntomas mencionados, le recomendamos tomar medidas cuanto antes y si es necesario, consultar con un profesional”, señala la facultativa.

Entre las consecuencias clínicas que puede presentar una persona con estrés mal tratado o dejado al descuido se cuentan: deterioro congnitivo, trastornos ansiosos regulares, insomnio, baja líbido y deseo sexual, desórdenes alimenticios (obesidad, anorexia, bulimia), afecciones emocionales, esquizofrenia y TOC. Por su parte, las consecuencias sociales se ligan a incremento del consumo de alcohol, tabaquismo o ingesta de drogas tranquilizantes sin supervisión médica; además de un progresivo deterioro de sus relaciones personales, familiares, con amistades o con la pareja.

Terapia y la ayuda del entorno

Cualquier programa tendiente a gestionar el estrés ha de tener en cuenta la multidimensionalidad de éste, sus factores estresores, características de la personalidad del sujeto, evaluaciones subjetiva del estrés, carencia de herramientas o estrategias de afrontamiento, la activación fisiológica y el malestar emocional.

estreslaboral_bSi bien no existen tips o claves para evitar esta enfermedad, hay múltiples acciones que los empleadores pueden realizar para disminuir el riesgo de que sus trabajadores sufran este problema. Según Tobar, entre ellas se cuentan:

  • Mejorar el ambiente en las empresas, tanto física como socialmente.
  • Designar con claridad las labores a los empleados, evitando las instrucciones confusas o contradictorias que ciertos empleados o al equipo de trabajo en su totalidad.
  • Cuidar las horas de sueño de los trabajadores, ya que la falta de este es un gran detonante de patologías mentales y accidentes.

“Con estas y otras medidas que se impulsen a nivel de equipo de trabajo y también corporativo, irán en directo beneficio por una mejora en el clima laboral, mejora en las relaciones laborales, y mejorar las expectativas de los trabajadores en esos espacios donde invierten gran parte de su vida”, enfatiza Tobar.