Bolivia cambia canciller para nuevos tiempos

La Hora

Miércoles 05 de septiembre de 2018

Sorpresivamente, el presidente de Bolivia, Evo Morales, nombró ayer como nuevo canciller a Diego Pary, en reemplazo de Fernando Huanacuni. Algo que, según los analistas internacionales, se hace mirando a su posible reelección en 2019 y teniendo como mar de fondo la proximidad del fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya y la contrademanda presentada ante ese mismo organismo por Bolivia, reclamando las aguas del río Silala, que comparte con Chile.

Pary -de etnia quechua, la mayoritaria en Bolivia- era hasta el lunes embajador permanente de su país ante la Organización de Estados Americanos (OEA), cargo en que, desde 2011, le tocó presidir diversas instancias y comisiones de trabajo. Ello le otorgó un gran bagaje de contactos y manejo de la política exterior.

Juró en la Casa Grande del Pueblo, el nuevo palacio de gobierno construido por Morales y fue precisamente éste quien dijo: “Este cambio obedece a los nuevos tiempos… para que el servicio exterior sea atendido ante los nuevos desafíos que tenemos. Tenemos muchas esperanzas y confianza en los jueces de La Haya., (por ello) requerimos compromiso”.

PLATAFORMA

Según el cientista político y catedrático de la Universidad Adolfo Ibáñez, Guillermo Holzmann, “el presidente Morales hace el cambio de ministros preparando su reelección, donde la política exterior es parte de su plataforma política, con buenos contactos con países que influencian en la OEA, como Estados Unidos y México”.

Agregó que la idea de Morales es “hacer cambios que a Bolivia no la aíslen en América Latina y buscar apoyos a la interpretación que hará del fallo de La Haya, en el sentido de que los países deben resolver los conflictos pacíficamente”.

Asimismo, Yamil Musa, director de la Escuela de Gobierno de la Universidad San Sebastián, dijo que “es un tema de clima político, que ad optas del fallo, tensiona la sociedad boliviana”.

Agregó que “en este caso particularmente fue el Departamento de Potosí, donde comienza el río Silala, el que quería interpelar al canciller Huanacuni por descartar a priori una contrademanda. Lo que no puede mostrar el ejecutivo boliviano es desidia, debe hacer todo lo que está a su alcance para defender su territorio, y con esta acción logran blindarse ante una eventual derrota eleccionaria”.