Al final Lula no pudo ser el candidato preso de Brasil

La Hora

Miércoles 12 de septiembre de 2018

Hasta el límite estiró las posibilidades el Partido de los Trabajadores (PT), para que su abanderado presidencial, Luiz Inácio Lula da Silva, desistiera de su aspiración de postular por un tercer período en el Palacio de Planalto, sede del gobierno de Brasil. Eso porque todos los recursos judiciales y electorales para inscribirlo válidamente fracasaron: un candidato al poder no puede estar cumpliendo condena.
Lula está purgando desde julio pasado 12 años de cárcel en la sede de la Policía Federal de Curitiba, en el sur brasileño, y hasta allá se trasladó la cúpula del PT para conversar con él y después hacer el anuncio oficial de su bajada. El lugar lo ocupará su compañero de fórmula, Fernando Haddad, ex ministro de Educación y ex alcalde de Sao Paulo, quien será acompañado por Manuela D’Avila, como vicepresidenta.
La decisión de Lula se produjo en el último día de plazo que la formación tenía para anunciar a su nuevo candidato, de lo contrario el PT quedaba fuera de los comicios.
Lula fue vetado de disputar las elecciones en base a una ley que él mismo sancionó y que impide expresamente que candidatos condenados en segunda instancia, como es su caso, puedan postular a un cargo electivo.
Lula encabezaba todas las encuestas de intención de voto, con cerca del 40 % del favoritismo, y era señalado por los sondeos como el más posible vencedor tanto de la primera vuelta como de la segunda frente a cualquiera de sus adversarios.