Dawlish, el pueblo donde casi todo está prohibido

La Hora

Viernes 10 de agosto de 2018

El pueblo de Dawlish, en la llamada “Riviera inglesa”, es conocido por figurar entre los relatos del célebre escritor Charles Dickens y por sus hermoso cisnes negros traído de Australia. Y es precisamente la permanencia y cuidado de estas aves la que trajo una especie de moderna maldición a la localidad.

Esta incluye un bullying por parte de personas que han visitado el balneario y se han sentido molestos con una práctica de las autoridades locales: la proliferación de letreros donde se prohíbe casi todo.

Partieron con anuncios para que los visitantes no alimentaran a los cisnes y siguieron con otros que saturaron.
Por ejemplo, se prohibe pasear los perros sin correa o con correas largas; dejar que se metan en el agua; permitir que hagan sus necesidades en espacio público y no recoger los excrementos.

Eso en cuanto a los canes, porque los letreron además no permiten dejar comida en los nidos de los pájaros, ya que ello atrae a las gaviotas, que matan a los polluelos y roban los huevos de los cisnes. En cuanto a la movilización, no se permite estacionar sin pagar, o dejando el motor del coche encendido.

También se prohibe comer helado a menos de un metro del río; arrojar la basura en los contenedores indebidos; jugar a la pelota; amarrar las embarcaciones en el puerto; caminar por determinados tramos del paseo marítimo que se encuentra en reparación y pueden resultar peligrosos; ir en bicicleta o patines por determinadas zonas; sacar la cerveza del pub y beberla en la calle; hacer ruido…

Ante ello, el alcalde, Martin Wrigley, está estudiando quitar los letreros y dejar sólo los indispensables.