Columna Julio Salviat: Bielsa y la basura

La Hora

Lunes 20 de agosto de 2018

Los medios internacionales lo calificaron como “la última locura de Marcelo Bielsa”, y es de lo más cuerdo que el ex entrenador de la selección chilena de fútbol ha hecho en su vida.

Fue el diario The Guardian, de Inglaterra, el que lo descubrió y lo publicó: el DT rosarino había enviado a sus pupilos del Leeds United a recoger las basurillas que encontraran en los alrededores del estadio Ellan Road, donde entrenan y juegan de locales.

Bielsa -se sabe- es un obsesivo de la limpieza. Ha llegado a tocar el pasto de su cancha de entrenamiento para comprobar si tiene demasiado polvo. Se enojó una vez porque encontró la huella de una zapatilla en la pared del camarín. Pero esta vez no era el aseo lo que le preocupaba: quería darles a sus jugadores una lección de humanidad. Al hacerlos trabajar durante tres horas, les hizo ver que eso era lo que tarda un trabajador normal en reunir el dinero para asistir a los partidos que ellos protagonizan. Su razonamiento fue que los jugadores tenían que laborar lo mismo.

Si queremos salvar al mundo de morir asfixiado en su mugre, hay que comenzar con lo más simple: limpiar y reciclar. La desaparición de las bolsas de plástico es un paso pequeñito, pero ya se dio.

Habrá que seguir con los envases de ese mismo material, y eso es más difícil. Lo que hace Bielsa es darle al fútbol, y al deporte en general, el sentido que debería tener: formar mejores personas.

Podría intentarse algo similar en los clubes chilenos. En Santiago, por lo menos, los alrededores de Santa Laura, Nacional, Monumental, La Florida, La Cisterna y La Pintana no son espejos de limpieza. Pero, más que eso, los protagonistas del fútbol necesitan más gotitas de humanidad. No estaría demás, por lo tanto, que el primer entrenamiento comience con colectivas tareas de aseo dentro y fuera de sus recintos. Y si se unen los hinchas, en vez de tanto banderazo inútil, mucho mejor.