Claves para una detección temprana del Alzheimer

La Hora

Martes 07 de agosto de 2018

Con más de 200.000 pacientes en tratamiento, el Alzheimer se ha vuelto la demencia más recurrente de las registradas en nuestro país (55% del total, según el Ministerio de Salud). La enorme cifra ha hecho que la ciencia apunte sus esfuerzos a la detección temprana, a través de tomografías por emisión de positrones (PET) y de líquido cefalorraquídeo.

El neurólogo de la Universidad de Chile, Patricio Fuentes, lleva gran parte de su carrera atendiendo pacientes con la patología y conoce bien los beneficios de detectar la enfermedad antes de la aparición de los primeros síntomas, como pérdida de memoria y dificultad para realizar actividades cotidianas.

“En general, las demencias y el Alzheimer suelen tener un diagnóstico tardío, porque los síntomas aparecen cuando las lesiones cerebrales ya llevan varios años. Detectar antes la enfermedad puede mejorar la calidad de vida del paciente y retrasar el avance”, señaló el especialista.

Para esto, Fuentes explicó que “en la actualidad la mayor innovación del mercado son los biomarcadores. Básicamente, son exámenes que reflejan fielmente lo que está pasando a nivel celular en el cerebro. O sea, una especie de autopsia, pero aplicada en vida donde se inyecta una proteína que hace visible lo que queremos estudiar”, agregó el neurólogo.

Dilema ético
Pese al enorme avance científico, Patricio Fuentes advierte un problema ético. “Como la enfermedad no tiene cura, conocer varios años antes de que se la va a padecer puede ser incluso perjudicial para el paciente”, detalló.

En tanto, para Patricio Espínola, ex presidente de la Corporación Chilena del Alzheimer, “las familias en nuestro país recurren tardíamente al neurólogo, debido a que hay mucha ignorancia en torno al tema”.

“Hay personas que ven esta enfermedad como un sinónimo de estar loco, lo que está muy lejano a la realidad. La detección temprana no sólo es un beneficio para el paciente, sino que también para los familiares que tendrán más tiempo para adaptarse a los cambios que se vienen”, señaló.

Familia preparada
Quien sufre esta enfermedad neurodegenerativa va perdiendo distintas capacidades: desde la memoria, hasta la de reconocer los espacios y personas que viven en su propio domicilio. Por lo tanto, adaptar el entorno es fundamental para la mejor la calidad de vida del paciente.

“Es importante trabajar la paciencia y la tolerancia porque la enfermedad generalmente conlleva períodos de gran irritabilidad. Por ello, las personas a su alrededor pueden confundirse frente a todos los cambios de su ser querido enfermo, reaccionando desde la rabia o la tristeza”, señaló el especialista en geriatría y académico de Terapia Ocupacional de la U. San Sebastián (USS), Eduardo Gatica.

Para el experto en rehabilitación una buena forma de ayudar al enfermo es “poner letreros en cada lugar de la casa, por ejemplo uno que indique donde está el baño será de gran ayuda, ya que esta tarea tan cotidiana puede llevar a la desesperación del paciente”.