¿Qué tan bueno es consumir vitamina C para evitar un resfrío?

La Hora

Jueves 12 de julio de 2018

Entre sus cualidades están su alto poder antioxidante. 

Con las bajas temperaturas, la llegada de los constantes resfríos llevan a probar todas las recetas posibles para combatir estas enfermedades respiratorias.

Entre estas, utilizar pastillas como frutas cargadas de vitamina C suele ser habitual para combatir el resfrío, pero ¿es mito o realidad?.

“En la actualidad la única medida que ha demostrado disminuir los resfriaros de manera significativa es el lavado de manos. Ya que este acto evita la propagación de virus respiratorios, sobre todo, en la población infantil”, señaló a El Mostrador el académico de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, Mario Rodríguez.

Aun así, el especialista indicó que “un grupo de personas se puede ver beneficiada del consumo diario de vitamina C para prevenir resfríos, ellos son personas que se encuentran expuestos a actividad vigorosa, especialmente en condiciones extremas como corredores de maratón, esquiadores, y soldados en estas zonas polares”.

Respecto a si se debe sebe consumir Vitamina C, el experto aclara que esto varía según el uso que se quiera dar para un paciente. “Por ejemplo, para prevenir déficit de ella o profilaxis de resfriado son de 100 a 500 mg día; para la población entre 2 y 11 años; 500 gm a 1g día para mayores de 11 años, pero para pacientes críticos que llegan con quemaduras severas, las dosis que se utilizan de vitamina C para ayudar a la cicatrización de los tejidos varían de 1g a 2g o incluso más, dependiendo del tamaño del tejido afectado. De todas formas, la Food and Drug Aministration (FDA) no ha aprobado mayores a 200mg al día y duraciones mayores a 7 días”, dice.

Rodríguez resalto también que si bien la vitamina C no tiene ninguna contraindicación, no es recomendada en pacientes que tienen úlceras gástricas o hemorragias digestivas debido a la acidez que tiene “de todos modos, cuando se ha administrado en dosis altas y durante tiempo prolongado, se ha visto que, al acidificar la orina, puede inducir a precipitación de cálculos renales de cisteína, urato u oxalato”, concluye.