¿Cómo son las clases de ética que deberían tomar Délano y Lavín?

La Hora

Miércoles 11 de julio de 2018

Conceptos como codicia y honra familiar serán claves para que controladores de Penta aprueben las lecciones.
Por Pedro Pablo Robledo y Gabriel Arce

En el marco de la resolución del juicio abreviado contra los dueños de Penta, Carlos Délano y Carlos Lavín, el tribunal definió un castigo -además de la multa y la libertad vigilada- que se viene repitiendo en los delitos de alto calibre económico: las clases de ética.

Pasó algo similar con las colusiones de las farmacias y el papel higiénico, casos donde, sin embargo, las llamativas clases de ética empresarial nunca se concretaron por anularse los acuerdos.

Ahora se repite esta pena en el caso de los controladores de Penta y muchos se preguntan que tan útiles son.

Lápiz y papel

El miércoles 18 de julio, Délano y Lavín deberán dirigirse a Américo Vespucio 645, al Centro de Reinserción Social de Santiago Oriente. Allí, Gendarmería será la encargada de definir un plan de intervención con las exigencias de dichas clases de ética.

Pero ¿con qué se toparán Délano y Lavín cuando vuelvan a poner atención a la pizarra? “Una clase similar a la que se imparte en una universidad”, dice Cecilia Aguayo, doctora en Filosofía que hace 20 años imparte clases de ética en la Universidad Católica.

En el caso de la colusión del papel higiénico se dictó, en un principio, que los condenados cumplieran 30 horas de clases presenciales en universidades tradicionales. La situación de los dueños de Penta podría ser similar.

Aguayo -sobre este caso- explica que la ética se aborda de manera distinta si se trata de un estudiante de economía versus un empresario exitoso de casi 70 años y amplio recorrido.

¿Pueden estos hombres de negocios, con gran soporte monetario y red de contactos, corregir el rumbo con una simple clase? La filósofa aclara que depende de la técnica, pero que en este caso se debe recurrir a la historia familiar.

“Tiendo a pensar que todos los empresarios de este país vienen de familias de empresarios. En el caso de Penta, ellos tiene un grupo al que pertenecen. Hay una opinión pública que de alguna forma afecta a su propia dignidad familiar. Ahí hay que hacer énfasis”, aclara la docente de la UC y la Andrés Bello.

En tanto, Reinalina Chavarri, que imparte clases sobre ética de los negocios en la Facultad de Economía de la Universidad de Chile, dice que las clases para Délano y Lavín deberán ser mínimamente teóricas. La práctica sería la base de su corrección. “Si puedo hacer algo que no está en la ley o que es difuso, y mis abogados dicen que no pasará nada, tienes todo un entorno que facilita este tipo de conductas”, explica Chavarri, agregando que “la misión es enseñarle lo erróneo de esa conducta haciendo hincapié en la consecuencia de los actos”.

¿De qué dependería que ambos consigan el diploma para presentarlo ante el Tribunal? “La voluntad que muestren para recibir la formación (…) y entender la inmadurez ética de conceptos como la codicia. Dependerá de la capacidad de resolver dilemas en base a decisiones éticas: que el beneficio de alguien no contribuya a la destrucción de un ámbito de la sociedad”, puntualiza Aguayo.

Pese a que los cursos pueden parecer un trámite de menor importancia, si no se cumplen el juzgado podría suprimir la salida alternativa y hacerles cumplir la pena efectiva de cuatro años en la cárcel.

Por lo pronto, las clases de ética no se convertirán en un hecho antes del 28 de agosto, día en que se realizará una audiencia en el Octavo Juzgado de Garantía para que el tribunal acepte o rechace la propuesta que Gendarmería redacte para ambos.