La Tegualda: harto, rico y barato

Sebastián Alburquerque

Viernes 06 de julio de 2018

Esta laureada sanguchería abrió una nueva sucursal y la pregunta es obvia: ¿mantiene la calidad o transó en lo esencial?

Hay que ponernos de acuerdo como país sobre qué consideramos como mechada. Porque hasta hace poco, pensaba que era un acuerdo transversal que la mechada a la chilena lleva salsa de tomate, pero la realidad evidencia otra cosa: hay mechadas atomatadas y de las otras. ¿Cuál es la verdadera? ¿Se puede hablar de una sola mechada verdadera?

Influenciado por ser el día nacional de la mechada (¿quién decide esas cosas?), en la visita al nuevo La Tegualda de Román Díaz se pidió una mechada Lautaro, que trae tomate, cebolla morada, palta, rúcula, berros y mayo ($6.480, con papitas fritas).

Antes de hablar de la comida, hay que decir que La Tegualda, con varios años en Barrio Italia, es hogar de probablemente la mejor hamburguesa relación precio-calidad de Santiago. Son ricas, son grandes, y son baratas. Eso les dio suficiente éxito para expandirse a este nuevo local de Providencia, que es un poquito chico, hay que decirlo, pero acogedor. Bien ahí.

Como sea, de vuelta a la comida. La mechada del sánguche en cuestión era de la variante carente de salsa de tomate, pero fue una agradable sorpresa que no le faltara sabrosura. Totalmente deshilachada y jugosa, la mechada de La Tegualda superaba la prueba del sabor. Lo mejor es que el sánguche era enjundioso, tenía harto de todo, incluso la palta se hizo harta y se desparramó por el plato. Para los dandys que creen que un sánguche debe poder comerse con la mano: este no les va a gustar.

Las papas fritas también merecen alabanza. Crocantes, caseras y con piel. Muy ricas, y en una cantidad mayúscula.

Es difícil expandirse y mantener la calidad. La Tegualda parece haber descifrado cómo hacerlo bien. Ahora, ¿lleva salsa de tomate la mechada? No nos ponemos de acuerdo en cosas importantes, menos vamos a llegar a un consenso acá.

La Tegualda, Román Díaz 17, Providencia.