La desconocida labor de la policía bajo el agua

Pedro Pablo Robledo

Lunes 02 de julio de 2018

Buzos realizan desde peritajes para resolver crímenes hasta un catastro del patrimonio cultural sumergido.

La investigación del accidente del avión Casa 212 que cayó en el archipiélago de Juan Fernández en septiembre de 2011, generó que la PDI creara el Equipo de Operaciones Subacuáticas, grupo pionero entre las policías de Latinoamérica.

“Se demostró que en Chile había una falencia, no existían protocolos para poder trabajar en este tipo de situaciones”, explica el subcomisario Ellian Verdugo, creador y jefe del equipo.

“Todos trabajaban desde la experticia, pero no había un protocolo que dijera cómo levantar un cuerpo, qué es lo importante que hay que fijar bajo el agua antes de sacarlo. El agua actúa muy fuerte sobre los elementos. Hay desgaste, corrosión, por lo que generalmente todo lo que se levanta del agua se debe fijar en el mismo lugar, tal como se hace en tierra”, agrega.

El policía, quien antes de entrar a la PDI fue buzo táctico de la Armada, detalla que la pérdida de la piel, en las manos por ejemplo, dificulta la identificación de las personas.

“Así es que nosotros cubrimos con bolsas cadavéricas las partes principales, para evitar que en la manipulación se pierda información. Por eso tanta rigurosidad. Y antes de levantar hay una fijación fotográfica, el buzo inspecciona la zona para ver si se encuentra algún elemento de interés criminalístico. Es una cadena”, dice.

El equipo tiene cuatro áreas de servicio. Una abarca lo medioambiental, específicamente el tema de contaminación del agua. La segunda es de patrimonio cultural sumergido, una tercera de narcotráfico marítimo y, finalmente, la búsqueda de indicios y evidencias, que pueden ser desde la vainilla de un arma hasta el cuerpo de una persona. Para cada área hay una metodología y técnicas especiales.

“El valor agregado que le damos a nuestras intervenciones es que cada procedimiento se apoya en un informe técnico que muchas veces va con un video de cómo se desarrolló este trabajo, por lo que es un tema pericial bien completo”, señala Verdugo.

El oficial añade que en el grupo de diez buzos tácticos existen distintas especialidades, como expertos en filmación y planimetristas, y además trabajan con un equipo multidisciplinario del Laboratorio de Criminalística con arqueólogos y biólogos marinos, entre otros.

Tesoros

Una de las labores que más enorgullece al jefe del equipo es un registro o inventario que actualmente realizan sobre el patrimonio cultural sumergido, para que la policía pueda cotejar si un elemento, como por ejemplo un cañón, estuvo bajo el agua en algún lugar de Chile. “Toda la información que nosotros hacemos va en un informe y esto va georreferenciado. Es un elemento de sustento para el oficial”, dice.

“Esto está en proceso. En este minuto estamos participando de una mesa de trabajo donde está Directemar, el Consejo de Monumentos Nacionales, la Armada, la Fiscalía. Nos reunimos una vez al mes con la intención de darle un poquito de celeridad al resguardo de nuestro patrimonio. Llevamos trabajando alrededor de dos años en este proyecto”, concluye.