Epidemia de risa

Gabriel León

Miércoles 04 de julio de 2018

El 30 de enero de 1962, tres estudiantes de una escuela católica en Tanzania comenzaron a reírse de manera compulsiva. El ataque de risa se prolongó tanto que pronto otras niñas comenzaron a reír.

Finalmente, casi la mitad de las estudiantes de la escuela fueron afectadas por esta epidemia de risa. Tal vez ustedes hayan sido testigos de casos de risa contagiosa, pero este supera cualquier límite conocido: el asunto se prolongó por dos meses y las autoridades decidieron que la mejor solución para terminar con el problema era cerrar la escuela. Muchas de las niñas volvieron a sus pueblos de origen, donde prosiguieron con el ataque de risa, que pronto contagió a más niñas y se diseminó a otras escuelas.

En total, más de mil niñas se vieron afectadas por esta inusual epidemia y 14 escuelas se vieron forzadas a cerrar. Las autoridades de la época concluyeron que se trataba de un caso de psicosis colectiva, cuadros poco estudiados y de naturaleza bastante desconocida.

Por lo general, este tipo de casos ocurren en grupos cohesionados sometidos a estrés, que puede manifestarse de diferentes formas. En el siglo 17, por ejemplo, se documentaron varios casos de esta naturaleza en conventos, en los que las monjas manifestaban cuadros muy extraños. En uno, las monjas comenzaron a maullar como gatos. También eran comunes casos en los que pueblos enteros comenzaban a bailar de manera compulsiva.

En esa época se especulaba que el origen era algún tipo de posesión demoníaca, explicación que terminaba generalmente por culpar a alguien de haber llevado la maldición. Uno de los casos mejor documentados es el que ocurrió en Loudun, Francia, cuando un convento de las monjas ursulinas se vio afectado por un inusual caso de psicosis masiva. Una investigación de la iglesia determinó que Urbain Grandier, el cura del pueblo, había atraído a espíritus malignos al haber firmado un pacto con el diablo y terminó sus días en la hoguera.