Desalojo forzoso hace temer a migrantes por su futuro en Chile

La Hora

Martes 10 de julio de 2018

Unas cincuenta personas viven aún en el lugar. Municipio de Santiago asegura que les dará solución al menos transitoria.

Por José Amigo Arias / Fotografías por Gabriel Gatica

De golpe, el 18 de mayo cambió la vida de los más de cien habitantes de la casona ubicada en Cienfuegos 235, en pleno centro de Santiago. Un incendio afectó parte del ala sur de la vivienda, lo que provocó incluso la muerte de Yvener Veroné, ciudadano haitiano que cayó de una considerable altura.

La mayoría de quienes vivían en las 42 habitaciones dispuestas en los tres pisos de esta casona eran inmigrantes que arrendaban por $150.000 cada pieza, donde se encontraban hacinados.

Efectivos de la Municipalidad de Santiago inspeccionaron el lugar y decidieron que el inmueble debía ser desalojado. “Pusieron un papel que decía que debíamos irnos en 90 días, sin hablar antes con nosotros; luego fue reemplazado por uno que cambiaba la fecha al 11 de julio, es decir, mucho antes”, cuenta Kensel Toussaint, una de las cerca de cincuenta personas que aún residen en la casona, entre ellos varios niños y mujeres embarazadas.

Este joven haitiano cayó en el círculo vicioso del desamparo que afecta a miles de inmigrantes en Chile: no tienen trabajo y, por ende, contrato. Por lo tanto, no tienen los papeles que se solicitan para un arriendo. “La verdad es que yo he encontrado lugares donde podría ir con mi hermano a vivir, pero se dan cuenta que el que llama es haitiano y me cuelgan”, asegura Kensel.

Misma situación vive Tavilmond Cyrise, llamado Antonio por los chilenos, quien está con su familia en el lugar y que todos los días sale de madrugada a buscar trabajo y alguna casa donde poder llevar a su mujer y sus dos hijos tras el 11 de julio. “He encontrado pocas cosas al alcance de mi bolsillo y la única que podía ser, me aceptaban con una sola persona”, dice.

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“No queremos vivir acá”

Como sea, mañana se desalojará la vivienda de Cienfuegos 235. Muchos de sus habitantes no tienen dónde vivir, pero tampoco piden quedarse para siempre en las minúsculas piezas de la vivienda.

“No tenemos agua potable, ni luz eléctrica. Tenemos que usar un generador para poder calentarnos de noche. Esto no es vida, no queremos vivir acá, pero necesitamos más tiempo para poder encontrar algo y no quedar en la calle”, dice Kensel Toussaint, mientras se pasea por los pasillos de la casona que a las afueras tiene una pila con agua donde algunos de los habitantes se bañan.

La humedad se siente en cada rincón del recinto y, pese a que el piso está mojado, hay alargadores eléctricos sobre él. La oscuridad no deja ver claramente los estragos del incendio, aunque un forado en el techo evidencia la presencia del fuego.

Pese a que uno puede pensar que esto fue sólo obra del incendio, lo cierto es que en un lugar donde deberían vivir máximo 40 personas, vivían más del doble.

Quien arrendó las piezas para los migrantes no es el dueño del inmueble y habría alquilado las 42 habitaciones sin el conocimiento del verdadero propietario. Las organizaciones han denunciado en un comunicado conjunto que esta situación “es extrapolable a innumerables casos de abusos y enriquecimiento de personas inescrupulosas, que no miran la humanidad, ni seguridad de las personas”.

Además, aseguran que el abogado del dueño del inmueble “sabía, antes que nadie, que habría un desalojo y se paseaba en oportunidades con funcionarios municipales intimidando a las personas, pidiendo cédula de identidad al interior del edificio a habitantes sin tener la autoridad para hacerlo”.

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Estrategia del municipio

Desde la Municipalidad de Santiago aseguran haber estado en contacto con los afectados desde el principio de la emergencia. “Se implementó una estrategia de trabajo para acompañar a las familias, con el apoyo de organizaciones de la sociedad civil”, aseguró Guillermo Soto, director de Desarrollo Comunitario de la municipalidad.

“Hay 23 familias reubicadas en una nueva vivienda. En caso de que existan problemas para la reubicación de las familias que aún están en el inmueble, se les entregarán alternativas de viviendas transitorias. Es muy importante recalcar que para la Municipalidad todos los vecinos de Santiago son importantes y todas las personas tendrán una alternativa de alojamiento, nadie quedará en la calle”, agregó Soto.