Punto final a la impunidad

María Jaraquemada

Miércoles 18 de julio de 2018

Nuestro Congreso está discutiendo en su fase final un proyecto de ley que pretende subir las penas de delitos de corrupción como el cohecho y el soborno y sancionar algunas conductas conocidas como “corrupción” entre privados.

Si bien no se puede sino estar de acuerdo con el objetivo de este proyecto, dado que las penas actuales a hechos tan graves son irrisorias, lamentablemente no se estaría cumpliendo con el objetivo de una legislación que combata de modo eficaz la corrupción.

En varios países más desarrollados que el nuestro, como Dinamarca, España, Portugal o Japón, e incluso en algunos vecinos como Brasil y Argentina, se sanciona la sola conducta de que un funcionario o autoridad reciba dineros o beneficios que no tienen justificación legítima. Así, si un carabinero todos los meses recibe pagos de los narcos, es sancionado, sin necesidad de demostrar que hizo algo a favor de ellos, como darles protección.

En nuestro país, en cambio, el cohecho ha sido tan difícil de perseguir, como vimos en el reciente juicio del caso Penta, porque además de esos pagos injustificados, hay que demostrar que quien los recibió hizo algo dentro de su cargo como contraprestración, lo cual no es nada de fácil pero, además, puede que al momento que se descubran esos pagos aún no se haya hecho nada en concreto, a pesar de que esa persona se ha “vendido”.

La semana pasada el diputado Leonardo Soto propuso cambiar esto para que en nuestro país se acabe la impunidad de los casos de corrupción y se recoja la experiencia comparada. Asimismo, además de subir las penas, como el proyecto hace, es necesario establecer otros mecanismos que faciliten la detección de estos casos, como la delación compensada, que fue clave en descubrir todo el entramado del caso Odebrecht.

La corrupción es grave. Afecta a los más vulnerables y debilita enormemente la confianza en nuestras autoridades e instituciones. Si queremos ser un país que se acerque al desarrollo, conductas como estas deben ser erradicadas y perseguidas con mucha fuerza. Esperemos que esta nueva ley así lo haga.