Chileno crea fórmula para convertir el humo en energía

Gabriel Arce

Jueves 12 de julio de 2018

El ingeniero químico, Francisco Gracia, desarrolla un convertidor catalítico que podría revolucionar la lucha contra el cambio climático.

El parque automotriz de Santiago crece desbocado y nuestros pulmones lo sufren. Según estimaciones del INE, este año deberían rugir por las calles de Santiago unos dos millones de vehículos, aportando cada uno su granito de arena para la acumulación de gases invernadero.

Los autos, en conjunto, generan la obscena cifra de unas seis millones de toneladas de CO2 a la atmósfera. El problema, sin embargo, es que se trata solo de la punta del iceberg: el otro 70% de la contaminación, algo así como 14 toneladas de dióxido de carbono, viene de las industrias.

Ese dilema es el que intenta solucionar un científico chileno. Y los resultados prometen. El doctor Francisco Gracia, académico de la facultad de Ingeniería Química de la Universidad de Chile, tiene un plan entre manos: crear un convertidor catalítico, al igual que en los vehículos, en cada cuello de las chimeneas industriales del país.

“El cambio que quiero hacer es comprender que el CO2 no es necesariamente un desecho, sino que una materia prima”, cuenta el científico del Núcleo Milenio Multimat a La Hora.

Gracia publicó hace un par de días, junto a varios científicos extranjeros y otro chileno, un paper que dilucida de mejor forma el cómo transformar el CO2 en metano, el gas con mayor potencial energético de la naturaleza. Así, no solo se podría poner fin a la emanación de dióxido de carbono, sino que mejorar el círculo virtuoso y hacerlo un combustible de alto rendimiento.

“Mientras quememos combustible vamos a estar produciendo dióxido de carbono a la atmósfera como locos. Y eso no lo recuperamos de ninguna manera”, explica Gracia. Por lo mismo, su plan es cortar el problema de raíz. En una investigación que tardó un año, zanjó el método que permite sacar hasta cinco veces más combustible del gas invernadero por excelencia.

Ciclo virtuoso

El científico se inspira en algo similar a lo que ocurre en la novela Un mundo feliz de Aldous Huxley, donde en una sociedad futurista cada desecho, ya sea de humanos o máquinas, termina siendo algo alimento o combustible para la sociedad.

“La idea es desarrollar un sistema del estilo de los convertidores catalíticos. Crear un sistema compacto y útil que funcione de manera estable y que lo pueda dejar funcionando en las chimeneas industriales”, agrega el científico.

De concretar su meta, tanto Chile como el mundo chocaría con una máquina que revolucionará la lucha contra el calentamiento global. Pero, ¿qué tan cerca estamos de eso?

“Siempre falta, faltan muchas lucas”, dice el investigador entre risas, pero aclara: “Decir que de aquí a un año lo voy a tener es mentiroso, aunque vamos por buen camino. Tenemos sistemas similares y hemos hecho la reacción durante una semana completa: se enciende, se apaga y vuelve a funcionar”, cuenta.

Como la tónica de los investigadores chilenos, el principal obstáculo del académico de la Universidad de Chile no es la sapiencia, sino que salir a buscar fondos. “El desafío científico va por muy buen camino y me queda poco. Pero ahora la limitante crucial es tener un partner industrial para llevar a cabo un prototipo”, afirma.

En 2016, cuando se firmó el Acuerdo de París entre 195 naciones, incluido Chile, la meta común fue mantener a raya el aumento de la temperatura global. Eso, no obstante, sigue siendo utópico debido a la industrialización y el uso del petróleo.

Para cuando la máquina del científico funcione, por suerte, las industrias no solo evitarían liberar contaminantes a destajo, sino que, a su vez, podrán hacer del metano reconvertido el propio combustible para su funcionamiento.

“Todos hablamos del ciclo cerrado de carbono pero vaya que es difícil. La meta es que los desechos sean el combustible de las propias industrias y así cerrar el círculo”, cierra Gracia.