Amsterdam: prostitutas bailan y cantan por la legalización de su profesión

La Hora

Jueves 26 de julio de 2018

Un grupo de prostitutas se convirtió este jueves en el centro de atención de la Conferencia Internacional sobre el SIDA en Ámsterdam, amenizando la reunión con música y bailes con el objetivo de lanzar a todos un mensaje serio: “También somos personas y tenemos derechos”.

Las protagonistas de un espectáculo titulado “Sex Worker’s Opera” se presentaron en una sala repleta donde tiene lugar la reunión, ejecutando canciones cuyas letras defienden que “el trabajo sexual es trabajo”, y que “no hay putas malas, sino sólo hay leyes malas”.

“Al finalizar el día todos somos seres humanos, y nadie debería juzgarnos por lo que hacemos para ganarnos la vida”, dijo a AFP la artista Charlie Rose, trabajadora sexual de 37 años, procedente de Londres.

“Los derechos humanos determinan que es legítimo ganarnos la vida así y mantener a nuestras familias, y eso es exactamente lo que hago”, añadió.

En medio de aplausos, las artistas saltaron al escenario enfundadas en medias de rejilla, con ropa interior muy sexy y calzando tacones altos, cantando todas al unísono: “Cualquiera sea el trabajo, es la sobrevivencia lo que elegimos”.

La despenalización, insistieron, es la única manera de acabar con el estigma y proteger los derechos y la salud de las trabajadoras sexuales.

“Aún hay tantos estigmas, lo que hace es más difícil a las trabajadoras del sexo acceder a la atención médica”, dijo a AFP otra de las artistas ejecutante, también londinense, de 31 años, Siobhan Knox.

“Es muy difícil para las trabajadoras del sexo adoptar hijos, por ejemplo, porque podrían enfrentarse a que les quiten a sus hijos, o enfrentar la expulsión de la universidad porque alguien descubren de qué trabajan“, añade.

Solamente ‘gente normal’

En aquellos países en que la prostitución es legal, como Holanda, las trabajadoras sexuales pueden denunciar fácilmente la violencia ante la policía “porque no temen (…) ser criminalizadas o arrestadas”, agregó.

“Lo que estamos diciendo es que quizás deberíamos sacar más cosas a la luz (…) Debemos empezar a ver a las trabajadoras sexuales como personas normales, como cualquier otra: madres, hermanas, hijas, amantes”, dijo Knox.

“Hay gente que siempre dice: ‘oh, yo nunca conocí a una trabajadora del sexo’, y entonces les decimos: ‘bueno, probablemente lo haya hecho, simplemente no se lo hayan dicho para evitar la estigmatización'”, analiza.

Según los expertos, las leyes que penalizan la prostitución en realidad ayudan a la propagación entre las trabajadoras sexuales del VIH, el virus del SIDA, que ataca y destruye al sistema inmunológico.

Según la Sociedad Internacional del SIDA, las llamadas “poblaciones clave” -lo que incluye a trabajadoras sexuales, hombres que practican sexo con otros hombres, personas transgénero y adictos a drogas por vía intravenosa- representaron el 44% de las nuevas infecciones por VIH registradas en 2016.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que las trabajadoras sexuales tienen un 13,5% más de probabilidades de contraer el VIH que otras mujeres en edad reproductiva.

La despenalización del trabajo sexual podría reducir en sólo 10 años a casi la mitad las nuevas infecciones por el VIH entre las trabajadoras sexuales, según esta agencia de la ONU.

Cambiar las leyes para penalizar a los clientes y no así a las proveedoras de servicios sexuales, aparentemente para proteger a las prostitutas, tampoco es una solución, según los grupos de defensa de esta profesión.

Una investigación al respecto, presentada en la conferencia, demostró que en Canadá y Francia, este enfoque, conocido como el “modelo nórdico”, no reduce la estigmatización ni la persecución.

“Aún así son las trabajadoras del sexo las más frecuentemente arrestadas, o controladas por la policía, y pagan más multas que los clientes”, dijo la investigadora Helene Lebail, del CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica) francés.

“No importa si criminalizas a las trabajadoras del sexo o si penalizas a sus clientes, el estigma aún está allí presente”, añade.