Un duelo particular

Julio Salviat

Lunes 18 de junio de 2018

Esta singular pelea está pactada a siete rounds, si es que los dos equipos llegan a la final y ninguno de los dos protagonistas se lesiona o es suspendido; y, por lo tanto, queda mucho por suceder todavía. Pero en el primer round la superioridad del desafiante fue abrumadora, y el favorito quedó mareado y entre las cuerdas.

El duelo ya cumplió una década. Desde 2008, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo se han turnado para ganar el premio con que la FIFA destaca al mejor jugador del año. Siempre hubo un tercer candidato (Iniesta, Xavi, Ribery, Neymar, Griezmann), pero nunca lograron desplazar a los astros del Barcelona y el Real Madrid. En diez versiones, cada uno ganó el Balón de Oro cinco veces, y la de este año se decidirá, inexorablemente, de acuerdo con lo que hagan en el Mundial.

Por eso era tan importante el debut. Las dos selecciones que comandan empataron sus respectivos partidos. Pero la forma en que lo lograron y el papel que cada uno de ellos desempeñó hicieron que Cristiano acumulara notoria ventaja sobre el argentino. Tres goles anotó el portugués en el empate con España, uno de los favoritos para quedarse con el título; ninguno Messi en el empate de la albiceleste contra Islandia, uno de los más débiles del campeonato.

Y no solo eso: Cristiano le dio lecciones en aspectos que Messi parecía maestro: le enseñó cómo se sirven los penales y cómo se ejecutan los tiros libre. Además, propició un par de situaciones de gol que sus compañeros desperdiciaron y se tuvo que batir prácticamente solo contra la defensa española porque sus acompañantes son de calidad muy inferior.

Este último rubro puede hacer que Messi descuente la desventaja. Argentina tiene más posibilidades de avanzar en el torneo porque tiene mejores jugadores que Portugal. Y mientras el argentino difícilmente tendrá otra jornada tan opaca, el portugués deberá hacer milagros para que su rutilante actuación se repita.