Tito Fouillioux, el adiós de uno de los últimos cruzados caballeros

La Hora

Lunes 25 de junio de 2018

El ídolo de Católica obtuvo dos títulos nacionales con la UC y el tercer lugar del Mundial del ‘62. Hoy es su funeral. Partió a los 77 años.

Por Felipe Santíbañez

Alberto “Tito” Fouillioux falleció la fría noche del sábado por problemas cardíacos. A los 77 años se fue uno de los últimos “caballeros cruzados”, esa cofradía que impuso competitividad sin saltarse los valores de la universidad. “Tito” era el jugador modelo del club. Ferviente católico, salió del colegio San Ignacio y alcanzó a estudiar un año de Ingeniería para después cambiarse a Derecho. Jugaba limpio, no daba declaraciones altisonantes y no se obsesionaba con el lucimiento personal.

“La gente se pasó de cariñosa. Estamos tristes, pero sabemos que ahora está mejor”, expresó su hijo Alberto en la entrada de la Iglesia San Francisco de Sales, donde fue velado.

A Fouillioux le tocó debutar en 1958 con un equipo que venía a los tumbos. El año anterior, la Católica se había salvado del descenso por secretaría y afrontaba la nueva temporada con una tropa juvenil liderada por un Sergio Livingstone en el ocaso de su carrera.

La Católica poco a poco salió del barranco y en 1961 protagonizó un campeonato de película. Lo peleó palmo a palmo con la Universidad de Chile. Fue una carrera milimétrica y que se tuvo que definir con un cruce directo. En el segundo partido de definición, Fouillioux anotó un doblete que le dio el título a los suyos.

Sus tiros endiablados le valieron el apodo de Rey del Chanfle. Era el capitán de la UC y uno de los símbolos de la resistencia a la hegemonía del Ballet Azul. Fernando Riera lo observaba con su ojo clínico. Pese a su juventud, lo tenía como titular fijo en la selección que iba a disputar el Mundial del 62. “Tito” siempre alegaba que le anularon un gol legítimo ante Suiza y se lamentaba por la torcedura de tobillo en el partido contra Italia que lo hizo ver desde el banquillo la obtención del tercer lugar. Cuatro años después de la hazaña, formó parte del plantel que fue eliminado en la primera ronda del Mundial de Inglaterra. Ese mismo año volvió a ser campeón con la UC.

Su figura trascendió las canchas y se convirtió en un ícono pop, el fetiche de las “calcetineras” que lo encontraban parecido al actor francés Alain Delon. Las cantantes Sussy Vechi y Luz Eliana le dedicaron la canción Tito, mi amor.

A fines de los sesenta el vínculo con la “Franja” se cortó e inició un peregrinar que lo llevó por Huachipato, Unión Española y el Lille francés. En 1974, la UC descendió y, como el viejo héroe que quiere una última batalla, volvió para dar una mano. El equipo logró regresar de los potreros y Fouillioux entendió que ya era el momento de retirarse.

Lo intentó como técnico con relativo éxito, pero se terminó afincando en la televisión. Junto a Néstor Isella, otro ídolo “cruzado”, y vistiendo su inconfundible vestón blanco, condujo Futgol, el programa del trasnoche de los domingos que traía los goles y los entretelones de cada fecha del campeonato. Era el hombre ancla de los deportes en Canal 13, pero su carrera televisiva terminó en medio de un escándalo por evasión de impuestos que lo golpeó duro y que le pasó, según él, por descuidado.

En los últimos años observó con tristeza el camino que tomaba su querida Universidad Católica bajo la conducción del Cruzados SADP. “La única preocupación de ellos es no mostrar cifras rojas, lo que es entendible desde la lógica empresarial. Pero la UC perdió la ambición y los sueños. Ya no lo pertenece a sus hinchas”, criticó.

Su leyenda llegó hasta los que no le vieron ni una gambeta. Gary Medel, depositario moderno de la tradición “cruzada”, le dedicó unas sentidas palabras. Una tribuna de San Carlos de Apoquindo lleva su nombre desde hace tiempo, para que la memoria no se resquebraje.

En medio de los preparativos para el funeral que se realizará hoy en el Parque del Recuerdo habló Ignacio Prieto, su ex compañero. “Su salud no lo estaba acompañando. Es el momento para que descanse. Tiene al ‘Sapito’ en el arco, a Néstor en el mediocampo, a Armando (Tobar). Se nos desarma el equipo acá, pero viene el descanso eterno”.