Revolución carnívora

Consuelo Goeppinger

Viernes 29 de junio de 2018

En Chile consumimos mucha carne. Así lo reveló la reciente Encuesta de Presupuesto Familiar elaborada por el INE, que sitúa en tercer lugar a este proteíco producto, después del pan y las bebidas, respectivamente. Sí, esa es nuestra triada del sabor y es lo que más se come en el país, desde Arica a Punta Arenas.

Ese fanatismo por la carne se nota, sobre todo, en fenónemos como la aparición de gurús de la parrilla: auténticos desconocidos que, gracias a sus técnicas parrilleras y habilidades con la carne, rápidamente se hicieron populares. Tal es el caso de, por ejemplo, el Profesor Klocker, un osornino que se hizo famoso en You Tube con su cuenta Recetas del Sur y sus técnicas para cocinar por horas, y a punto perfecto, desde costillares hasta estomaguillos.

La revolución carnívora viene acompañada de una explosión de restaurantes de carnes -solo en Santiago han abierto en los últimos años tres exclusivos comedores de carnes de lujo que, por cierto, se llenan- y, también, de una veintena de tiendas especializadas en carnes gourmet. El mismo Profesor Klocker tiene una en Tobalaba; están las clásicas Camposorno y Gourmeat; y otras más nuevas, como Corrales del Sur y Carnicería La Vara, entre otras.

De hecho, hoy, además de novedosos cortes -como pollo barriga, arrachera y otros con hueso- y gagdets, como hornos, parrillas y ahumadores; también es posible encontrar carnes naturales, que provienen de vacas que se alimentaron naturalmente de pasto y no contienen antibióticos ni químicos. Ternura del Campo fue una de las pioneras en ofrecer este tipo de productos y, más recientemente, los chicos de Manada, quienes cuentan con deliciosos cortes de vacas felices y a domicilio.

El último hito de este boom carnívoro son los clubes y suscripciones. Como Meat Me (meatme.cl) en el que, por un precio fijo mensual, recibes en la puerta de tu casa una caja con más de tres kilos de productos elegidos con pinzas y difíciles de encontrar en el mercado.