Produces un litro de moco al día y otros datos que no sabías sobre este fluido

Gabriel León

Martes 19 de junio de 2018

Oh, los mocos. Ese líquido que corre de manera abundante por la nariz cuando nos resfriamos y del que probablemente sabemos menos de lo que deberíamos.

La palabra moco viene del latín mucus y quiere decir resbaladizo. En nuestros cuerpos el moco es muy importante y recubre la superficie expuesta (epitelio) de la nariz, boca y aparato digestivo. Su misión es mantener la humedad, proteger a los tejidos y, en el caso de la nariz, ayudar también a entibiar el aire y filtrar partículas de polvo o microorganismos. El moco es un coloide (partículas suspendidas en un líquido, como el ketchup) formado por agua, sales inorgánicas, anticuerpos y varias proteínas muy interesantes, como la lisozima -proteína con actividad antimicrobiana- y las mucinas, proteínas que confieren la consistencia del moco. En la parte superior del tracto respiratorio (nariz y senos nasales) se produce abundante moco y se calcula que un adulto sano genera un litro de moco al día. Eso aumenta de manera notable si estamos resfriados.

En el caso de un resfrío, las células del sistema inmune causan una sobreproducción de moco en la nariz, lo que ayuda a eliminar virus y bacterias que pudieran estar en el epitelio nasal. Algo similar ocurre en primavera en la nariz de quienes son alérgicos al polen. Por otro lado, a pesar de la creencia popular, el color de los mocos no dice gran cosa sobre el origen de la infección. Así, no es cierto que si los mocos son amarillos se trata de una infección viral y si son verdes es bacteriana. Esta creencia hace que algunas personas traten de conseguir antibióticos cuando sus mocos son verdes: no lo hagan, solo contribuyen a su uso indiscriminado.

En condiciones normales, el moco tiende a deshidratarse durante el día; de seguro eso explica por qué es común ver a tantos escarbándose la nariz cuando manejan de vuelta a casa.