Orden y progreso

Julio Salviat

Domingo 10 de junio de 2018

Me entretuve estos días lluviosos revisando los lemas patrios de países sudamericanos. “Por la Razón o la Fuerza”, dice el nuestro, y parece un poco categórico para los tiempos actuales. Hay otros igualmente simpáticos. Y algunos no tienen. Es el caso de Venezuela y de Uruguay, aunque este último tiene uno no oficial: “Libertad o Muerte”.

A propósito, las palabras “libertad” y “unión” son la que más se repiten. Las dos aparecen en Argentina (“En Unión y Libertad”), la primera en Colombia (“Libertad y Orden”) y en Ecuador (“Dios, Patria y Libertad”). Bolivia se inclinó por un lema sencillo: “La Unión Es la Fuerza”. Y Paraguay optó por uno simple: “Paz y Justicia”. El más largo es el de Perú: “Firme y Feliz por la Unión”.

Hay uno, el de Brasil, que se ajusta a lo que está sucediendo con la selección chilena de fútbol: “Orden y Progreso”. La llegada de Reinaldo Rueda a la dirección técnica significó un brusco y positivo cambio de timón. Lo primero que hizo fue poner orden en el camarín. Anunció que las indisciplinas no serán perdonadas y desechó presiones del capitán Claudio Bravo, en beneficio de su proyecto.

El progreso se irá viendo en el camino, pero ya se vislumbra. La gira por Europa terminó con balance positivo por las sensaciones que deja, más que por los números. Comenzó con una derrota ante Rumania (justificada por la inferioridad numérica con que jugó durante una hora), un triunfo sobre Serbia (que después ganó 5-1 a Bolivia) y un empate con Polonia, el más poderoso de los rivales.

Lo importante es que ya se vislumbra el necesario recambio de la generación dorada que consiguió laureles inéditos en el fútbol chileno, pero que no tendrá energía para el Mundial de Qatar, en 2022. Para empezar, Rueda aumentó en seis centímetros la estatura promedio del plantel, un aspecto relevante en el fútbol moderno.