La olvidada historia de Sara García, la golfista que logró cinco títulos seguidos

Julio Salviat

Lunes 04 de junio de 2018

Un gran amigo y compadre, Carlos Cordero, intentó introducirme en la práctica del golf. Ya conocía, por mi oficio periodístico, qué era un birdie, un águila, un bogey y el bunker. Pero nunca había un tomado un palo ni sentido el peso de la pelota. No me fue mal, pero la inconstancia y cierto temor al gasto me hicieron desistir.

Ya seguía las actividades golfistas de buen nivel. Había escuchado hablar de Jack Nicklaus y Severiano Ballesteros, me maravillaba Tiger Wood y admiraba a Tom Watson, Nick Price y Arnold Palmer. Ahora me deleito con Phil Mickelson y Rory McIlroy, y estoy esperando dos situaciones: la inminente resurrección de Tiger y la también inminente consagración mundial de Joaquín Niemann.

Al talagantino le precedieron en las competencias mayores una media docena de destacados jugadores chilenos. Pero ninguno logró tanto en tan poco tiempo. Y eso me lleva a recordar a una gran golfista que pocos conocen, pero que conmovió al continente el siglo pasado.

Se llamaba Sara García y todos le decían Sarita. En Buenos Aires, capital del golf en esa época, la definieron como “una chilena agraciada y luchadora” al anunciarla como participante del Campeonato Nacional, al que iban las mejores de Sudamérica.

Ya había ganado el Campeonato de Perú a fines del año anterior cuando en 1954 sonaron las trompetas triunfales en Sao Paulo. De manera que ya eran dos los títulos conquistados cuando cruzó la cordillera para presentarse en las canchas Colorada y Azul del Jockey Club. Allí venció a los dos mejores trasandinas y se quedó con su tercer torneo consecutivo.

El título de campeona lo estrenó en casa, en el club Los Leones, y lo ratificó con una faena soberbia. Pero tenía reservadas más sorpresas: ganó también en Montevideo.

Todavía no aparece una golfista que cumpla semejante hazaña: cinco títulos consecutivos.