La ciclista Irene Aravena, a cuatro años de su grave accidente: “Es muy doloroso ver los Odesur y no estar ahí”

Francis Mella

Jueves 07 de junio de 2018

Tras su caída en los suramericanos 2014, que la tuvo al borde de la muerte, la pedalera vive un calvario: lleva un año sin competir por falta de apoyo económico. “Que a nadie le importe mi situación me bajoneó mucho”, dice a La Hora.

Hace cuatro años, la vida y carrera de la curicana Irene Aravena (31) dio un vuelco -literalmente- inesperado.

Era marzo de 2014 y en el velódromo de Peñalolén se disputaba la prueba de velocidad por equipos, en el marco de los Juegos Suramericanos de Santiago.

En la pista, Irene Aravena competía junto a Estefanía Núñez. La concentración absoluta por conseguir una medalla para el Team Chile hizo que Aravena no escuchara la partida en falso del equipo brasileño, y no se diera cuenta del final que tendría la carrera: el partidor (elemento que se utiliza para retener la rueda trasera de la ciclista) no había sido retirado de la pista e Irene chocó de lleno con el artefacto.

Los 50 kilómetros por hora hicieron que su bicicleta se partiera en tres partes y ella saliera disparada.

El silencio e impacto del público hablaba por sí solo: Irene estaba en el suelo, con la rodilla izquierda destrozada, mientras su compañera salía desconsolada de la pista. Luego, se daría a conocer que en la operación de su fractura expuesta incluso tuvieron que sacarle pedazos del partidor incrustados en su rótula, además de varias otras lesiones graves.

“Después de todo lo que fue el accidente y luego la operación, vino la rehabilitación, que duró un año. Ya en el 2016 pude andar bien en bicicleta y volví a competir en mayo de ese año, en una competencia en Cuba. Ahí obtuve un cuarto lugar y seguí entrenando en Santiago, clasifiqué al Panamericano que fue en octubre e hice récord de Chile en los 200 metros”, relata a La Hora.

CICLISTA IRENE

Pese a que se recuperó físicamente, mentalmente no fue lo mismo. El cuarto lugar la dejó sin medalla y por ende, sin beca Proddar ni apoyo económico. Poco a poco se fue desmotivando hasta retirarse -pese a que está en la edad de madurez deportiva para la disciplina- y ya completó un año sin competir.

“El ciclismo es caro. También estaba aburrida de todo lo que había pasado y después del Panamericano no recibí nada. Ya era difícil volver a competir después de lo que pasó y sin apoyo lo fue aún más. Llevo un año parada, sin auspicios, sin ánimo. Sobre todo después de representar a Chile tantas veces, de estar al borde de la muerte por el accidente, tanto tiempo en rehabilitación y esforzarme tanto y que nadie apoye o le importe, sicológicamente me bajoneó mucho. Ahora solo entreno cuando me dan ganas”, confiesa.

Desmotivación

El recuerdo del accidente vuelve por estos días, en plenos Juegos Odesur de Cochabamba, ya que ocurrió en la misma competencia, hace cuatro años.

“Esta semana ha sido muy complicada para mí, ver a todos mis amigos competir y no solo los de ciclismo, sino que todos con los que compartí en el CAR. Verlos a todos para mí es un dolor, porque pienso ‘pucha, yo debería estar ahí… no es que podría, es que debería’. Es muy doloroso ver los Odesur y no estar ahí”, cuenta acongojada.

CICLISTA IRENE 02

Mala racha

Además de lo deportivo, Irene sufrió un duro revés en lo académico.

Mientras competía, comenzó a estudiar Nutrición en la Universidad del Mar de Curicó, pero la institución cerró y dejó a la deriva a sus estudiantes. La Universidad Iberoamericana la recibió y convalidó varios ramos. Cuando decidió dejar de competir, Irene presentó su tesis y obtuvo su licenciatura, pero la casa de estudios se declaró en quiebra, por lo que no pudo realizar su internado, último paso para obtener su título.

Por ahora, Aravena se dedica a otras actividades, pero no cierra la posibilidad de volver a competir. “Si aparece ayuda no me podría negar a volver. Es lo que me gusta, sólo necesito un empujoncito”, cierra.