¡Burundanga!

La Hora

Viernes 29 de junio de 2018

La escopolamina o hioscina o burundanga es un alcaloide tropánico que puede usarse como antimuscarínico y se encuentra como metabolito secundario de plantas en la familia de las solaceas. Mucho más allá de esta inabordable definición, la burundanga se convirtió en un cuco, luego de que criminales sin alma le dieran otro fin: dormir a sus víctimas en cosa de segundos para robarles lo ganado con el sudor de la frente o, en otros casos, el sudor de la frente de sus padres.

Sin embargo, connotados científicos desmintieron que provoque efectos casi automáticos de somnolencia cuando se aplica con un pañuelo. Pero no será este columnista quien, con su escasa cultura, zanje este enigma. Entonces queridos y fieles lectores, ustedes se preguntarán por qué este gallo titula su columna “burundanga”. Daré mis razones: creo que la palabra burundanga es rara; tiene una hermosa cadencia; nos hace pensar en algo indefinible, que no sabemos si nos gusta o nos asusta. Entonces, propongo usarla para nombrar lo indefinible.

Y daré ejemplos. En cualquier partido de octavos de final de Rusia 2018, que al igual que los alemanes veremos por TV, podríamos exclamar “qué pena no estar ahí, y todo por esa selección de burundanga”. O cuando por cadena nacional el gobierno de turno anuncie restricción a todos los vehículos, alza total de impuestos y un programa diario por cadena nacional con chistes contados por el Presidente, los chilenos exclamaremos: “Pero a quién diablos se le ocurren esas medidas de burundanga”.

O cuando nos enteremos por la prensa de otra persona violentada en su propiedad, haremos una pataleta y gritaremos al unísono: “Otra vez empezaron con estas noticias de burundanga”.