Waffle Waffle: extrañamente rico

Sebastián Alburquerque

Jueves 10 de mayo de 2018

La inesperada mezcla de waffles con pollo frito no sólo resultó ser deliciosa, sino que adictiva.

Tres puntos a considerar antes de hablar del waffle con pollo frito: uno, los waffles se inventaron en 1393 en Holanda, como una variación de la ostia sacramental; dos, el origen del pollo frito es incierto, pero fue en el sur de Estados Unidos a principios de 1800 cuando se les ocurrió montar un pollo frito encima de los waffles; tres, después de la Segunda Guerra mundial esta improbable combinación se vuelve muy popular en Taiwán, donde ya tenían pollo frito aliñado a su gusto, pero nunca lo habían comido encima de un waffle.

Así llegamos a que en 2018 se instale una sucursal de la cadena taiwanesa Waffle Waffle! en el centro de Santiago, casi al frente del Teatro Municipal, y al lado del Lung Fung (¡el primer restaurant chino de la capital!).

La carta de Waffle Waffle! está dedicada en su totalidad a esta masa, y se pidió el más clásico, pollo frito apanado con lechuga, tomate, y salsa agridulce ($3.800). El pollo es como una milanesa, aplastada y delgadita, con pimienta y un poco de especias orientales en su batido, lo que hace que tenga un sabor picantito, pero lo suficientemente suave para no espantar a nadie. Algo parecido pasa con el tan temido waffle: sí, es dulce, pero apenas. Lo suficiente para poder acompañar a un protagonista (en este caso el pollo, pero hay helado, galletas, manjar, y crema de avellanas con chocolate como opciones dulces).

La mezcla de masa levemente dulce y crujiente con el pollo apanado es increíble. No debería funcionar, pero funciona. Un poco dulce, decididamente salado, levemente picante: lo tiene todo. Adictivamente rico. Hay también uno más grande (cuesta $6.000) y trae más waffles, más pollo, una mini ensalda, papas fritas y una salsa de cheddar. Quizás suena excesivo pero después de comer pollo frito y waffles pocas cosas pueden ser más extrañas. Pero si una mezcla tan rara pudo triunfar en lugares tan disímiles del mapa, seguro que en Santiago también.

Waffle Waffle! Agustinas 715, Santiago.