Estudiantes de la Arcis luchan por entrar al mundo laboral

Gabriel Arce

Miércoles 16 de mayo de 2018

1.064 son los estudiantes que aún luchan por titularse en una casa de estudios con sentencia de muerte. La gran mayoría de ellos tiene más de 40 años e hipotecó muchos sueños.

Aunque la Universidad Arcis ya tiene sus días contados y debe cerrar definitivamente sus puerta en 2021, aún más de mil alumnos libran una diaria batalla para obtener sus títulos.

La trágica historia que explotó en 2014 bien pudo terminar abruptamente en estos primeros meses de 2018. El 3 de enero se le puso término al giro anticipado del personal y el establecimiento de la calle Libertad en Santiago centro quedó literalmente desierto cuando aún no se terminaba el segundo semestre de 2017.

En abril, en tanto, el liquidador de la universidad, Cristian Herrera, decretó el remate de los inmuebles de la Arcis, entre los que se contaban las sillas y mesas. Sin embargo, esa liquidación de bienes esenciales se frenó gracias a la intervención del Mineduc, la Federación de Estudiantes de la Arcis (Feuarcis) y varios parlamentarios.

Esto dio un pequeño respiro a los 1.064 estudiantes que aún esperan su título, de los cuales, cerca del 80% tiene más de 40 años, según cuenta Sandra Beltrami, presidenta de la Feuarcis.

“En este momento estamos organizándonos para tener un plebiscito, entre el 22 y 27 de mayo. Tenemos la oferta de la Universidad Católica del Maule para que administre el cierre programado. En el fondo es darle la lucha al lucro: que una universidad de excelencia y perteneciente a la Cruch nos administre financiera y académicamente, pero sin tocar nuestras mallas y planes de estudio”, dice Beltrami.

Eso, según la Federación, sumado a la asignación de recursos públicos, es la única luz de esperanza que le queda a los alumnos y recién egresados de Arcis.

Christian Bravo: en medio de un dilema unilateral

juan francisco

Christian Bravo (52), decidió estudiar psicología en la Arcis porque quería dar un salto en su carrera. Antes había estudiado orientación familiar en la Universidad de Los Lagos.

Solo le quedaban dos ramos para egresar de la Arcis, pero tras atrasarse con el pago de su arancel decidió recurrir a la universidad y llegar a un arreglo con la deuda. “Firmé los pagarés y quedó todo zanjado, pero Vicerrectoría Académica, acusó esta situación a los encargados de liquidación y decidieron desconocer el acuerdo unilateralmente”, acusa Bravo, quien por este motivo quedó sin matrícula. “No pueden desconocer los documentos firmados, no tienen soporte”, agrega.

“Soy consciente de que te pueden discriminar al salir por ser de la Arcis, pero a mí eso no me importa. Sigo pensando que la escuela de Psicología es muy buena y con eso quedo tranquilo. Por eso doy la pelea a estas alturas para poder sacar mi título a pesar de este período tan engorroso”, confiesa.

Karla Sepúlveda: sin el cartón para subirse al escenario

karla sepulveda

Los coletazos de la crisis afectan a alumnos desde hace más de una década. Karla Sepúlveda, antofagastina, literalmente busca trabajo con un certificado de una deuda prescrita de cuatro millones de pesos. “Empecé a estudiar teatro porque era la carrera que soñé toda la vida. A mitad de carrera mi mamá se enferma y tuve que asumir yo. Me atrasé con los pagos”, confiesa.

En efecto, Karla aprobó su titulación en 2004, pero la deuda hizo que la Arcis decidiera no oficializar su título. “He perdido cargos públicos, no puedo optar a un buen sueldo o hacer una carrera. Soy una actriz de profesión, trabajo como profesora de teatro y también soy comunicadora social, pero a la hora de cobrar lo que uno debería cobrar, no se puede porque te piden el título como piso mínimo”, relata. Ella está presa de la situación de 2014, ya que por estar prescrita su deuda, no debería tener problemas para recibir su título. No obstante, el escenario actual de la Arcis dejó su reclamo en tierra de nadie. “Me sumaré a una demanda colectiva o acción personal”, advierte.

Nirza Arce: espera examen de grado hace tres años

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Con 48 años -hoy 50-, Nirza Arce, presidenta del Centro de Alumnos de la sede Concepción de Arcis, tenía todo listo para dar su examen de grado y recibir el título de abogada en 2014. La fecha para defender su tesis, sin embargo, se topó justo con el destape de la crisis institucional. “Es caótico. Llevamos tres años esperando dar nuestros exámenes de grado y recién ahora logramos la reapertura de nuestra sede, que está en condiciones paupérrimas. Se recontrató a nuestro director y recién se está evaluando cuándo podremos pedir horas para nuestros exámenes”, dice Arce.

“Para mí es complejo, porque estás siempre peleando. Pero tuve suerte, porque encontré trabajo, suerte que no tuvieron varios de mis compañeros que en vez de conseguir algo jurídico, trabajan en el retail o están cesantes. La discriminación es terrible, por ser de la Arcis y no tener título. Al final eres nada”, cierra.