Diez años después, el Señor de la Querencia repasa sus fechorías

Felipe Morales

Miércoles 30 de mayo de 2018

El actor revive el peso de su rol protagónico y los hitos de la primera teleserie nocturna de época. “Se convirtió en una especie de clásico. Eso te reconforta”, dice.

La noche del 2 de septiembre de 2008 se convirtió en una de las más vistas y sangrientas de TVN: con 52 puntos de peak de sintonía y siete muertes, incluyendo el suicidio de su protagonista, El Señor de la Querencia llegó a su fin convertida en fenómeno y alzando a Julio Milostich como uno de los actores más populares de la pantalla chica.

Bajo el mando de María Eugenia Rencoret, la teleserie se convirtió en la primera nocturna de época de la televisión chilena y encendió la polémica por la extrema violencia derrochada por José Luis Echeñique, un terrateniente dispuesto a las mayores atrocidades por mantener su estatus.

Es que si hoy Armando Quiroga (Álvaro Rudolphy) en Perdona nuestros pecados hace temblar la TV por su soberbia, maltratos y abusos, Echeñique lo superaba con creces. El “patrón” golpeaba a sus empleados, violaba y acosaba a jóvenes campesinas, engañaba a su mujer, la obligaba a tener relaciones sexuales, asesinaba a sangre fría a sus más fieles colaboradores y no temió en matar a dos de sus tres hijos en el capítulo final. Incluso, violó a Lucrecia (Lorena Bosh), su nuera, para “curar” la atracción que sentía por las mujeres.

Hoy, a una década del arranque de la historia, el villano vuelve a alzar la voz. “Diez años, y nadie me ha regalado nada”, lanza de entrada Milostich, cuyo último trabajo televisivo fue Verdades ocultas, de Mega.

“Nos hace bien a los actores quedar en la palestra, que el trabajo quede en el tiempo. Yo feliz con eso”, reconoce. “En el minuto en que estábamos haciendo la teleserie no tenía conciencia sobre lo que iba a pasar. Estábamos grabando algo que nos parecía interesante, que estaba entretenido, con personajes fuertes, pero todo lo que pasó después de verdad que no me lo esperaba”, reflexiona.

“(El Señor de la Querencia) es un gran recuerdo, dentro de todo lo fuerte que significó haberla hecho. Marcó, quedó como un clásico dentro de las teleseries. Que la gente lo haya recibido de esa forma y aún esté en la memoria te reconforta”, agrega.

-Era una teleserie cruda, con secuencias fuertes. ¿Se justificaba tanta violencia?
-En el tiempo en que estuvimos haciendo el trabajo (de preparación) de personajes, pude conversar con gente del campo, con algunos viejitos, y la realidad supera la ficción. Era aún bastante más crudo, por lo que pude averiguar. La idea fue trabajar lo más verdaderamente posible para que un personaje de esa calaña fuera creíble. Al menos lo que yo me planteé fue meterme en las miserias personajes y las de Echeñique, y traspasar con verdad el cuento.

-A eso se suma que fue la primera teleserie nocturna de época. Estaba ambientada en la década de 1920.
-Eso era interesante. Si bien era una ficción, también era parte de la historia de Chile. Una parte de la historia que es bien escondida, porque en general los terratenientes y quienes eran los dueños de las tierras en esos tiempos son familias que hasta el día de hoy se mantienen en el mismo lugar.

-Hoy el villano de turno es Armando Quiroga de Perdona nuestros pecados. A tu juicio, ¿el Señor de la Querencia era más malo que Quiroga?
-El mejor de todos, el mejor (ríe). No sé, yo quedé súper contento y orgulloso con lo que hice, con lo que pasó con el canal, con lo que pasó con el rating, más allá de que me haya hecho mal un rato (fue internado por estrés). El público me dio su apoyo y hasta el día de hoy la gente se acuerda harto de esa producción. Es como si estuviera saliendo al aire.

-¿Pero su maldad se compara con lo que vemos hoy en las teleseries?
-No he visto la teleserie (PNP), no he visto lo que están haciendo mis compañeros ahora. No he visto nada en realidad, ninguna nocturna últimamente. Se que está marcando harto (en rating), pero no tengo parámetros de comparación.

Por partida doble en la pantalla grande

Tras dejar en el olvido las barbaridades de José Luis Echeñique, Milostich prepara este año su arribo por dos a los cines locales. En julio debutará Tierra Yerma, bajo la dirección de Miriam Heard. El filme sigue la vida de dos hermanos que después de haber trabajado como mercenarios en Irak, luchan con las secuelas del estrés post-traumático. Erto Pantoja lo acompaña en el set. En noviembre, el actor se meterá de lleno en el mundo del terror con la cinta Contra el demonio. Basada en hechos reales, narra los temores de una familia azotada por sucesos que no pueden entender, poniendo a prueba su fe y unión. María José Prieto, Solange Lackington y Alonso Quinteros completan el elenco.