Crisis en la Iglesia Católica: Cinco claves del documento que motivó la renuncia de los obispos chilenos

La Hora

Viernes 18 de mayo de 2018

34 obispos chilenos pusieron sus cargos a disposición del Sumo Pontífice tras las reuniones sostenidas en el Vaticano.

Una decisión histórica que fue anunciada tras el viaje que realizaron los prelados a Roma, Italia, para reunirse con el Papa Francisco, luego de recibir la investigación que realizó el arzobispo de Malta Charles Scicluna, sobre los encuentros que sostuvo con víctimas de abusos sexuales cometidos por religiosos.

En el primer encuentro que se llevó a cabo el pasado martes 15, las autoridades de la Iglesia Chilena recibieron un documento de diez carillas escrita por el pontífice, en la que señala “a la luz de estos acontecimientos dolorosos respecto a los abusos -de menores, de poder y de conciencia-, hemos profundizado en la gravedad de los mismos, así como en las trágicas consecuencias que han tenido particularmente para las víctimas”.

A continuación, algunos de los puntos clave del documento revelado por T13:

1. Una iglesia ensimismada

  • “Duele constatar que, en este último periodo de la historia de la Iglesia chilena, esta inspiración profética perdió fuerza para dar lugar a lo que podríamos denominar una transformación en su centro”.
  • “Se ensimismó de tal forma que las consecuencias de todo este proceso tuvieron un precio muy elevado: su pecado se volvió el centro de atención. La dolorosa y vergonzosa constatación de abusos sexuales a menores, de abusos de poder y de conciencia por parte de ministros de la Iglesia, así como la forma en que estas situaciones han sido abordadas (12), deja en evidencia este ‘cambio de centro eclesial'”.

2. Falta de apoyo

  • “Es sintomático notar en el informe presentado por la ‘Misión especial’ que todos los declarantes, incluso los miembros del Consejo Nacional para la Prevención del Abuso de Menores de Edad y Acompañamiento de las Víctimas, han señalado la insuficiente atención pastoral prestada hasta el momento a todos los que se han visto envueltos, de un modo u otro, en una causa canónica de delicta graviora“.

3. Las presiones a investigadores

-En la carta, el pontífice asegura que “me ha causado perplejidad y vergüenza ha sido la lectura de las declaraciones que certifican presiones ejercidas sobre aquellos que debían llevar adelante la instrucción de los procesos penales o incluso la destrucción de documentos comprometedores por parte de encargados de archivos eclesiásticos, evidenciando así una absoluta falta de respeto por el procedimiento canónico y, más aún, unas prácticas reprobables que deberán ser evitadas en el futuro”.

4. Minimización de los hechos

  • Se indica que hubo “graves defectos” en el modo de recibir las denuncias, “pues en no pocos casos han sido calificados muy superficialmente como inverosímiles, lo que eran graves indicios de un efectivo delito”.
  • Asimismo, se indica que durante la visita de Scicluna se detectó la “existencia de presuntos delitos investigados solo a destiempo o incluso nunca investidos”, además de “gravísimas negligencias en la protección de los niños/as y de los niños/as vulnerables por parte de los Obispos y Superiores religiosos, los cuales tienen una especial responsabilidad en la tarea de proteger al pueblo de Dios”.

5. LAS SOLUCIONES

  • “Los problemas que hoy se viven dentro de la comunidad eclesial no se solucionan solamente abordando los casos concretos y reduciéndolos a remoción de personas; esto –y lo digo claramente- hay que hacerlo, pero no es suficiente, hay que ir más allá. Sería irresponsable de nuestra parte no ahondar en buscar las raíces y las estructuras que permitieron que estos acontecimientos concretos se sucedieran y perpetuasen”.