Braulio Leal quedó sin secuelas tras ser operado por malformación: “No tengo ningún temor de saltar a cabecear”

Cristian González Farfán

Domingo 27 de mayo de 2018

El volante de San Luis suma tres partidos en su regreso al fútbol, luego de siete meses inactivo. “Gracias a la caída se me descubrió esa malformación cerebral”, cuenta.

Aunque volvió a jugar en la derrota en el clásico ante Unión La Calera, Braulio Leal vibró de emoción el fin de semana siguiente, cuando anotó un golazo de tiro libre en el 2-2 de San Luis ante Temuco en el Germán Becker. Sumó su tercer partido el sábado, en la caída 3-0 de su equipo ante Universidad de Concepción. “El hecho de marcar un gol me dio mucha más confianza, más ganas de seguir jugando”, confiesa Leal, quien en algún minuto pensó que no volvería a pisar más una cancha de fútbol.

El mundo se le vino encima al volante de San Luis el 4 de noviembre de 2017 en San Carlos de Apoquindo, cuando sufrió una grotesca caída en una disputa de balón con el cruzado Luciano Aued. A causa de ese golpe los especialistas le detectaron una malformación vascular cerebral que arrastraba hacía varios años. Fue operado con excelentes resultados y ya está de vuelta en el fútbol.

“Estoy claro de que gracias a la caída que sufrí se me descubrió esta malformación que yo no sabía que tenía. Tantos años que llevo jugando fútbol con eso en la cabeza y nunca me ocurrió nada”, cuenta Chapita.

-¿Te podía haber ocurrido algo dentro de la cancha?
-Sí, estaba dentro de las posibilidades que me ocurriera algo. Hay gente que tiene una malformación cerebral y no lo sabe nunca. Según el doctor que me operó, el 2% de la población tiene este problema y me tocó a mí.

-¿Pensaste que no volverías a jugar?
-Sí, obvio que me planteé en algún momento. El neurólogo que me atendió en urgencia me dijo que me tenía que olvidar de jugar. Con el paso de las horas, y después de la primera embolización (se colocan espirales pequeños y blandos de metal para prevenir la ruptura de un aneurisma), el pronóstico fue más favorable.

-¿Lo atribuyes a un milagro?
-No, milagro para nada, esto es ciencia nomás. El que me dijo que quedaría en condiciones de jugar fue el neurorradiólogo, el doctor Badilla. Me dijo que la primera embolización definiría lo que vendría. Él fue mucho más cauto, me invitó a tomarme las cosas con calma.

-¿Qué sensación tuviste al volver a las canchas?
-Todo estuvo bien, no hubo nada diferente. Quedé sin secuelas. Llevaba un mes y medio entrenando de forma normal, pero no es lo mismo entrenar que entrar a una cancha, con el ambiente de partido. El solo hecho de volver a jugar fue una alegría tremenda.

-¿No sientes temor de volver a saltar a cabecear con un rival?
-No, para nada. Nunca me he preocupado de eso desde que volví. Mis compañeros se preocuparon en un principio, ellos eran los que tenían precaución. Pero el doctor siempre me dijo que un golpe no me provocaría nada, que estaba sano. Que si me pegan un cabezazo, estoy en las mismas condiciones que cualquier otro futbolista.