La oscura infancia de Ariel Mena, el presunto homicida de La Reina

Pedro Pablo Robledo

Lunes 28 de mayo de 2018

Detenido por robo y asesinato de mujer de 63 años tiene un extenso prontuario. Vecinos de la población Lo Hermida dicen que Ariel Mena hasta les robaba la ropa que tendían al sol.

Cuando apenas tenía 10 años, a Ariel Mena Suazo ya lo buscaba la policía. Pero a aquel niño que hoy es un joven de 18 años, tristemente conocido por el robo con homicidio de la matrona Carmen Gómez (63) en la comuna de La Reina, los uniformados lo seguían para tratar de protegerlo.

“Tenemos registros de denuncias por presunta desgracia que interponía su madre en esa época, porque él se arrancaba de la casa y se desaparecía con amigos del barrio”, explica el subprefecto Cristian Vásquez, jefe de la Brigada de Robos Oriente de la PDI.

El oficial relata que desde muy temprana edad Mena, el sexto de nueve hermanos, cayó en el consumo de drogas y alcohol. Y casi como consecuencia ineludible, en la delincuencia.

“Desde chico siempre tuvo esa característica de rebelde, de abandonar el hogar, de juntarse con amigos para fumar y tomar, para ir a cometer delitos”, detalla Vásquez, quien agrega que “en el barrio era respetado entre sus pares, se validaba en el mismo prontuario que ostentaba”.

“Sus hermanos mayores lo metieron en ese mundo, ellos pasaban presos y él andaba siempre a la siga de ellos”, explica un vecino del pasaje El Atolón de la población Lo Hermida, en Peñalolén, donde Mena vivió parte de su infancia. “Todavía la policía lo viene a buscar acá. Hasta órdenes de embargo he recibido por problemas económicos de esa familia”, señala la actual dueña de casa del ex domicilio de Mena.

Esa casa de El Atolón era conocida por el personal de la 43° Comisaría de Peñalolén, ya que desde que Mena cumplió los 14 años registra 21 detenciones por diversos delitos, como hurtos, robos a casas y de vehículos. Por los ilícitos que estuvo involucrado antes de 2013 era enviado a su casa, ya que era inimputable ante la justicia.

“Su situación es bastante precaria en términos familiares. Proviene de una familia completamente disfuncional y disgregada, donde no hay límites claros. Son varios hermanos, donde la madre ha sido incapaz de sostener límites con sus hijos, y esta dificultad conlleva a las conductas de este tipo desde muy pequeño. Su vida está ligada principalmente al ámbito delictivo”, sostiene Francisco Falcionelli, sicólogo forense del Instituto de Criminología de la PDI.

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“Chico mono”

Luego de dejar la vivienda de El Atolón, la familia de Mena se cambió a pocas cuadras, donde arrendaron una pieza interior en una casa del pasaje Apalaches, también en Lo Hermida. Según señala el dueño de la propiedad, Alejandro Salas, tras la separación del matrimonio la madre de Mena acumula cerca de dos años sin pagarle el arriendo.

“La tengo demandada porque no la puedo echar. Han sido puros problemas. Los hijos mayores me tienen amenazado de muerte, me agredieron por la espalda y dijeron que me quemarían la casa”, lamenta Salas, quien hoy tiene una citación de la Fiscalía por su denuncia de amenazas, donde Ariel Mena también está involucrado.

Según residentes del pasaje Apalaches, el apodo de “chico mono” de Mena nació por su gran habilidad para trepar las rejas. El problema es que esa capacidad la empleaba para perjudicar a sus propios vecinos. “Se pasaba a las casas y se robaba la ropa que estaba tendida”, cuenta una vecina.

El sicólogo de la PDI advierte que “hay que ser muy rigurosos y lamentablemente podemos hablar de una víctima del sistema. Cuando los medios de prevención, la educación, el control familiar, la socialización no influye o no tiene una incidencia positiva en la infancia de las personas, o en su juventud, esto trae repercusiones a nivel conductual y sicológico”.

“Si una intervención es adecuada cuando estos muchachos son pequeños, es mucho más fácil obtener resultados positivos que cuando son adolescentes o son adultos. Ahí la intervención es mucho más compleja”, agrega.

Pese a sus observaciones, Falcionelli recalca que “en este caso, dada la forma de comportarse, la agresividad que mostró y la frialdad para cometer el delito, mientras no se resuelva algún tipo de tratamiento para buscar alguna rehabilitación, lo más aconsejable es que permanezca privado de libertad”. La misma opinión tiene la Fiscalía, que logró la prisión preventiva de Mena por considerarlo un peligro para la sociedad.

Varios pasos por programas del Sename

Ariel Mena solo cursó hasta sexto básico y en su adolescencia registró varios pasos por distintos programas del Sename, según informó el diario La Tercera. Siempre por orden de tribunales, en menos de diez años el joven estuvo como interno en el Cread Pudahuel, en recintos semicerrados y en intervenciones ambulatorias. A los 16 años, tras cometer un robo en lugar habitado, debió pasar por un Programa de Libertad Asistida Especial, en la Corporación Promesi, que trabaja con el Sename. Pero Mena fue solo a una de las entrevistas.

Según La Tercera, Mena ha dicho que comenzó a fumar marihuana a los 7 años y a los 11, a consumir cocaína.