Santiago tendrá su primera red de monitoreo del ruido

Gabriel Arce

Jueves 26 de abril de 2018

Sistema pionero en Sudamérica dispondrá, en su primera etapa, de cinco puntos de monitoreo. A partir de agosto podrán ser seguidos en tiempo real por internet.

El crecimiento de Santiago es caldo de cultivo para la contaminación acústica. Desde el boom de la oferta inmobiliaria, pasando por el gran flujo de personas en las calles y el frenético crecimiento del parque automotriz, los bocinazos, el sonido de las grúas y los taladros y martillazos están a la orden del día.

Según la vara que se propone Europa, la más Santiago tendrá su primera red de monitoreo del ruidoquisquillosa del mundo, se establece un nivel de ruido de 65 decibelios como el umbral máximo recomendado. Eso, en una esquina de nuestra capital que llega fácilmente a los 120 decibeles, es casi una utopía. De hecho, y como da cuenta el último estudio de centros auditivos GAES, el 80% de los santiaguinos afirma tener que convivir con ruidos excesivos a diario, ya sea en su lugar de trabajo o en el hogar.

Esto lo sabe la Superintendencia de Medio Ambiente: aunque parezca extraño, el esmog o la basura no son las causas mayoritarias de los reclamos de los capitalinos, ya que el ruido acapara el 52% de las denuncias a la entidad.

Por lo mismo, el Ministerio del Medio Ambiente decidió dar el primer paso y formar la primera red de monitoreo del ruido en Santiago.Contaminacion-sonora-

El plan, que será presentado durante esta jornada por la cartera, contará con cinco puntos de monitoreo en Santiago que medirán en tiempo real cuán crítica es la “bulla” en las calles.

“Para los chilenos el ruido es uno de los principales problemas ambientales y, también, motivo de las mayores denuncias. Me impactó conocer que en Chile el ruido no se mide de manera permanente. Por eso tomamos la decisión de implementar esta red de monitoreo en línea, para que la ciudadanía esté informada y pueda estimar el impacto en su salud, hacer las denuncias que estime necesarias y nosotros, como autoridad, poder corregir las normas y medidas que hoy se aplican en contaminación acústica gracias a los datos recogidos”, explica la ministra Marcela Cubillos a La Hora en el día previo al anuncio.

La idea, que promete ser pionera en Sudamérica, comenzará a estar operativa a partir de agosto, fecha en la que cada capitalino podrá revisar desde su celular, y en tiempo real, las condiciones acústicas en la página del ministerio. Por ahora, hay cuatro sitios de estudio confirmados: la calle San Martín, la Alameda, la Municipalidad de Santiago y la Autopista Vespucio Sur.

En teoría, a finales de año se podrá esclarecer el comportamiento de la “bulla” en las calles, información que servirá para nuevas políticas de mitigación.

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Cuestión de Salud

El ruido, según diversos estudios internacionales, afecta el ánimo, sueño e incluso el corazón de las personas. Es más, y tal como constatan investigaciones de universidades británicas y del Hospital Johns Hopkins en Estados Unidos, la perdida gradual de la audición, como ningún otro sentido, se relaciona con la pérdida de la capacidad cognitiva e intelectual de las personas.

“La ciudad debe organizarse mejor desde la políticas públicas. Gran parte del problema se debe a la falta de ordenamiento territorial, donde se concentran las fuentes ruidosas”, dice la ministra, quien añade: “Los nuevos buses del Transantiago ya vendrán con la norma Euro 6, que es un tremendo avance. El problema nos empuja a asumir el desafío con seriedad y ser pioneros en Sudamérica en instalar una red de monitoreo permanente. Esta es sólo una primera etapa”.

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La “bulla”: el contaminante por excelencia

El último estudio de los centros de audición GAES permiten situar al ruido en contexto: en un principio, el 58% de los chilenos considera que su ciudad es muy ruidosa. En tanto, una de cada tres personas declara que una fuente de sonido perturbador afecta directamente su estado de ánimo.

Eso sí, además de las fuentes externas, hay algo de autocuidado en entredicho, puesto que el 82% de los chilenos usa los auriculares para escuchar música de manera dañina.

En tanto, la mayoría coincide en que el tráfico es el principal problema (61%), seguido por las obras de la calle (59%) y la música del vecino (15%).