Remate de la Arcis quedó en espera hasta nuevo aviso

Gabriel Arce

Jueves 26 de abril de 2018

Estudiantes frenaron liquidación forzosa. Se ofrecerían sillas, mesas, y pizarrones al mejor postor. De momento, el Mineduc congeló el trámite. .

Pintaba para ser el día más álgido del tormentoso último tiempo de la Universidad Arcis, pero quedó en nada. Ayer al mediodía iban a ser rematados los bienes de la casa de estudios, desde galpones hasta pizarrones y mesas. Sin embargo, la acción de la federación de estudiantes, sumada a una carta firmada por parlamentarios, dejó la liquidación en pausa hasta nuevo aviso.

“Ayer (martes) en la tarde nos avisaron. A mí me llamó personalmente el jefe de gabinete del Superintendente (de insolvencia y reemprendimiento) Hugo Sánchez, y me notificó que ya se había decidido suspender el remate”, cuenta a La Hora Sandra Beltrami, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Arcis (Feuarcis).

Según explica, la noticia jamás fue notificada a los estudiantes, quienes supieron del remate por un aviso en los diarios. “Al saberlo hablamos con el Ministerio de Educación y solicitamos que ellos pidieran la suspensión. Nos dijeron que sí, que la iban a solicitar. También enviamos una carta que fue firmada por varios parlamentarios: los senadores Juan Ignacio Latorre, Yasna Provoste, y los diputados Giorgio Jackson, Camila Vallejos, Camila Rojas y Cristina Girardi”, comentó Beltrami.

Los estudiantes, que recién están terminando el segundo semestre de 2017, alegan que de concretarse el remate de sillas, mesas, pizarrones y computadores, quedarán sin el material esencial para sus clases.

“Lo que pedimos es un inventario completo de las cosas que se van a rematar y las que no. Sabemos lo que implica una liquidación, solo le pedimos al liquidador que los bienes rematados no sean los que estamos usando”, dice.

Desde que explotó el problema económico de la Arcis en 2014, el plantel pasó de tener unos 3.700 alumnos a 1.064 en la actualidad, de los cuales 600 ya están en trámite de titulación. Por lo mismo, la dirigencia cree que es factible echar mano en los muebles y materiales sobrantes, sin tocar aquellos que aún son usados por los pocos integrantes que quedan.