Poquita fe en Pedrero

Julio Salviat

Domingo 08 de abril de 2018

Dos horas perdió Aníbal Mosa tratando de convencer a Pablo Guede para que retirara la renuncia indeclinable que estaba presentando. En cambio, a los jugadores les bastó media hora para que el elástico volviera a su tamaño original.

Fue un viernes terrible, en todo caso, para los colocolinos. Mientras la mitad aplaudía la decisión del entrenador, la otra mitad esperaba con ansias que el asunto se resolviera. Los primeros lo tienen en la mira desde hace rato, y lo ocurrido la noche anterior parecía colmar el vaso de la paciencia que tanto les había pedido el argentino. Los otros miraban un poquito más allá y pensaban que solamente Guede les podía brindar otra alegría grande al enfrentar a la “U” en una semana más: desde que está en la banca alba, nunca ha perdido un duelo con los azules, prolongando una racha invicta de más de diez años con otros técnicos.

Guede sigue, pero con una condición: que supere la primera fase de la Copa Libertadores, algo que los albos no consiguen desde 2007. Parece difícil, casi imposible, pero no es tanto. Parece que el entrenador no había sacado bien las cuentas cuando renunció o le tiene muy poca fe a su equipo. Sólo necesitan vencer a Delfín en Manta y a Bolívar en el Monumental para no terminar últimos. Y si quieren ser terceros con holgura, algo que les da paso a la ronda siguiente, tienen que empatar con Nacional de Medellín como forastero.

La fecha final es el 24 de mayo. Pero podría adelantarse si Colo Colo cumple ante la U. de Chile una actuación tan pobre como la del jueves ante el entusiasta representante ecuatoriano.

Si se produce el desastre, “tenemos que irnos varios”, prometió Esteban Paredes, el capitán, a nombre de todo el plantel. Mientras tanto, ya suenan nombres. Dos, en tono muy alto: el siempre recordado Claudio Borghi y el siempre postergado Jaime Vera. Y no sería un despropósito que lleguen los dos.