Moscas de chocolate

Gabriel León

Martes 03 de abril de 2018

Es probable que si son niños, hayan pasado la mañana del domingo buscando huevitos de chocolate. Y es probable que, independiente de la edad que tengan, hayan comido una cantidad considerable de chocolate. Una de las cosas más interesantes del chocolate es que la materia prima para fabricarlo proviene del árbol del cacao, llamado Theobroma cacao (aunque eso no lo convierte en ensalada, como a algunos les gusta pensar).

La floración del árbol del cacao es una de las más curiosas que se conoce y las flores regularmente emergen directamente del tronco del árbol. Para obtener el fruto del cual se prepara el cacao, es necesario que la flor sea polinizada. Y eso ocurre con una frecuencia terroríficamente baja (entre 15 y 30%, aunque en zonas de Ecuador puede llegar a solo el 3%).

¿Por qué es tan difícil polinizar la flor del cacao? Por su arquitectura: los pétalos se doblan formando una especie de capucha sobre las anteras, que son las estructuras que contienen el polen. Es como si la flor no quisiera ser polinizada. Una abeja intentando polinizar esta flor sería como un elefante tratando de entrar en una caja de zapatos, así que es polinizada por una pequeña mosca de la familia Forcipomyia, no mucho más grande que una semilla de amapola ¿Qué atrae a esta mosca a la flor del cacao? Misterio.

La flor no produce néctar y no se han identificado compuestos volátiles que puedan hacer ese trabajo. Por otro lado, para generar un solo fruto de cacao se requieren unos 300 granos de polen. El problema es que estas moscas son tan pequeñas que cada vez que van a una flor se les adhieren solo unos 30 granos de polen, los que deben llevar a otra flor distante para ser polinizada. Esto, ya que los granos de polen de una flor no sirven para polinizar flores en ese mismo árbol. En términos sencillos, tenemos chocolates gracias al trabajo de una pequeña mosca que por alguna razón desconocida es atraída por la flor del cacao. Gracias, amiga mosca.