Los puntos donde deberían estar los nuevos parques de Santiago

Gabriel Arce

Lunes 30 de abril de 2018

Expertos coinciden en impulsar zonas verdes en la periferia de la capital, además de plantar 600 mil árboles al año para combatir el envejecimiento de la flora.

A mediados de febrero, Carolina Tohá, ex alcaldesa de Santiago, publicó una foto en su Twitter que se viralizó de inmediato. La imagen correspondía a una toma aérea de Santiago hecha por un satélite de la NASA. ¿La polémica? Esa instantánea dejaba en evidencia la inequidad en la disposición de las áreas verdes en la capital: mientras Vitacura y Las Condes, del sector oriente, lucían una profusa vegetación, zonas como Maipú y Puente Alto, de la periferia, no eran más que manchas grises en el mapa.

Ante ese escenario, los expertos ponen un llamado de atención, sobre todo ante la nueva gestión de la Intendencia Metropolitana. El foco: Democratizar el espacio y repensar las áreas verdes como bosques. Si bien la Intendencia aún no se pronuncia sobre el tema, en los próximos días presentará su plan verde al Gobierno.

“Históricamente el tema parques fue más bien secundario. Hoy, en cambio, se ha convertido en una política muy relevante. Dejó de ser primordial la discusión sobre la cantidad de áreas verdes o el promedio por habitante. Lo relevante hoy es la distribución: saber dónde están esos parques y cómo le mejoran la calidad de vida, particularmente a los sectores más vulnerables y que tienen mayor déficit de espacio público”, explica a La Hora Luis Eduardo Bresciani, presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano.

Santiago actualmente cuenta con 3,7 m² de áreas verdes por habitante. Dicha cifra no parece menor, pero si se contrasta con los estándares internacionales que aconsejan un mínimo de 10m² por persona, el número es ínfimo.

Aún así, expertos como Jonás Figueroa, arquitecto y urbanista de la Universidad de Santiago, creen que lo primero es reforestar el sur de la capital. “Hay un tremendo desequilibrio. Santiago ahora debe tener unos seis millones de árboles. Necesitamos al menos multiplicar esa cantidad por cuatro”, dice.

Solución al alcance

“No hay que ser demasiado creativos”, comenta Bresciani, quien entrega sus claves: “Los cerros Renca y Chena, que ya tienen planes en marcha, tendrían un impacto notable en millones de personas. Lo mismo el cerro Las Cabras, que si se hace un parque ayudaría a todos los que viven en los Bajos de Mena de Puente Alto. Sería un plus en su calidad de vida tremendo”.

Además, el experto dice que no solo se necesitan parques, sino también recuperar “zonas cafés”. “Intervenir los bordes del Río Mapocho, para las comunas del sur, y el Maipo, mejoraría el acceso de las familias que viven en la periferia”, argumenta el presidente del Consejo.

Según él, y en base al consenso de sus colegas, lo ideal para Santiago sería que cualquier habitante tenga un parque a no más de tres kilómetros. “Cosa de llegar en transporte público en cinco minutos”, explica.

Sobre esa línea, el profesor Figueroa plantea otro escenario a considerar: Rejuvenecer la flora de Santiago. ¿El motivo? Gran parte de la arbolización de la capital luce envejecida, con especies enfermas o secas. “Necesitamos plantar unos 600 mil árboles por año, dentro de los próximos 20 años, para renovar el parque envejecido. Una buena política de reforestación es usar las cerca de 70 quebradas en cerros precordilleranos con vertientes hacia el sur, zonas húmedas”. El urbanista propone, por ejemplo, el Cerro Renca, Manquehue y Huechuraba. “En Santiago, por nuestras condiciones ambientales, necesitamos árboles de hoja permanente (perenne). Es triste ver que en nuestra ciudad en invierno nuestros árboles no tienen hojas y es cuando más los necesitamos”, cierra.

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1.- Enverdecer toda la comuna de Maipú.

2.- Aprovechar espacios baldíos de Pudahuel.

3.- Plantar árboles nativos en el Cerro Renca.

4.- Impulsar un borde del Río Mapocho caminable.

5.- Plantar miles de árboles en las quebradas del Cerro Manquehue.

6.- Hacer del Cerro las Cabras un Parque para los vecinos.

7.- Acondicionar el borde del Río Maipo para los puentealtinos.

8.- Hacer del Cerro Chena un punto neurálgico de San Bernardo.