La escritura clásica va en retirada frente a los teclados: Escolares abandonan la letra manuscrita

Gabriel Arce

Domingo 15 de abril de 2018

Si bien expertos advierten que dejar de redactar a mano acorta el pensamiento, dicen que es necesario incluir las tecnologías en el aula.

Publicar en Facebook, redactar un tuit o mensajear por Whatsapp. Las tres acciones son tareas cotidianas que no requieren más de cinco líneas. En época de smartphones expertos ponen ojo en una cualidad que con el paso de tiempo y el desarrollo tecnológico se rinde ante teclados y pantallas táctiles: el escribir a mano.

En Chile, con cifras preocupantes en cuanto a la calidad de los textos producidos por los escolares chilenos (ver recuadro), varios especialistas se preguntan: ¿conviene dejar tan de lado la letra manuscrita?

Finlandia, país conocido en el mundo por tener el sistema educativo más avanzado del orbe, ya tomó su decisión. La nación escandinava formó una batahola en la Unión Europea cuando anunció que a partir de 2016 desecharían la caligrafía clásica en las aulas. Con eso, el Instituto Nacional de Educación finlandés apostó al pragmatismo, priorizando la ventaja comparativa de la rapidez de teclear por sobre el aprendizaje de la letra ligada.

Entre críticas de otros países, se decidieron por dejar de enseñar la letra cursiva. Además, todos los profesores tienen la instrucción explícita de instruir a escribir con letra imprenta y la clase de caligrafía se remplazó por la mecanografía.

¿Esta será la tendencia a seguir? Muchos rechazan la idea. “En Finlandia hay un sistema con altos resultados académicos. En cambio, en Chile hay dos barreras: el 40% de las escuelas son rurales, sin los recursos tecnológicos necesarios, y tenemos problemas graves de comprensión lectora y expresión escrita”, dice Nicole Cisternas, directora de Políticas Públicas en Educación 2020.

Eso sí, la experta en enseñanza ve con buenos ojos la implementación de la mecanografía en las aulas. “Es importante innovar. Los niños escriben por celular pero cuando se topan con una sala de clases chocan con el mismo sistema de enseñanza del siglo XIX. Es bueno incorporar el uso de las tecnologías, los niños escriben en redes sociales pero no en el colegio y eso es porque en la sala se cruzan con algo muy distinto a lo que experimentan afuera. Hay que integrar los celulares y las plataformas que les acomodan”, comenta Cisternas.

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Sin expresión

En tanto, la experta en lectoescritura de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, Rebeca Serrano, hace hincapié en que, según muchos especialistas, la escritura a mano debería potenciarse porque es crucial para los desarrollos cognitivo, motriz y de la personalidad.

Para ella, es un hecho que generaciones dedicaban muchas más horas a la caligrafía que un niño de básica hoy en día. “Que los niños escriban en redes sociales no es malo, se expresan. “El problema es que lo hacen en mensajes muy cortos, minimizan sus ideas. No favorece el desarrollo de expresiones. Ese es el efecto negativo”, explica Serrano.

Sobre lo mismo, la académica recalca en valor simbólico de rayar un papel. “La letra ligada, ya sea como inclinamos las letras y puntuamos las íes, nos permite reflejar nuestra identidad, personalizar nuestra expresión y reflejar emociones. No es lo mismo que escribir con Arial 12, que no refleja emociones. Aparte, si alguien publica algo y todos lo toman, la idea pierde autoría y los que replicaron la publicación, por su parte, ya no se están expresando con algo propio”, explica la profesora de la UMCE.

Frente a la disyuntiva, tanto Serrano como Cisternas coinciden en que no es conveniente suprimir una habilidad adquirida, como lo hizo Finlandia, sino que “complementar la tecnología y la escritura a mano, siempre que estén al servicio de mejorar la expresión escrita. El camino es romper el paradigma de la clase tradicional, no abolir la letra cursiva”, dicen.

Escolares reprueban al escribir

Si bien existen pocos informes en Chile, la escritura ha sido analizada en resultados de las pruebas SIMCE. La del 2008, por ejemplo, reflejó que el 40% de los niños de cuarto básico no contaban con la capacidad de producir un texto básico. En 2016, en tanto, se evidenció que la mitad de los alumnos de sexto básico no lograron escribir relatos informativos comprensibles.