Comida fea

Consuelo Goeppinger

Jueves 05 de abril de 2018

Comer es un acto biológico ineludible: no se puede vivir sin comer. Pero, más allá de eso, es también un acto social y, por cierto, cultural: lo que se come en una ciudad, un país o una comunidad refleja parte de lo que son -tradiciones, entorno, identidad e incluso clase social- y, por supuesto, difieren entre unas y otras. Por ejemplo, muchos extranjeros no entienden que en Chile se coman los intensos piures; mientras que, quizás, nosotros tampoco entendemos el gusto por los sabores gomosos -que se encuentran en algas- que tanto fascinan a los chinos. Es, sin duda, una cuestión cultural.

De eso y más trata la nueva serie de Netflix llamada “Ugly Delicious” -“Feo Delicioso” en español- que, a través de ocho capítulos, nos habla de innovación, tradición, historia e incluso racismo relacionados con la comida. No, no se imagine un programa de recetas; menos de preparaciones lindas, tipo Instagram o Pinterest; es, nada más y nada menos, que comida icónica y rica; casera, callejera, que traspasa países y fronteras, más allá de si es linda o fea.

Conducida por el premiado chef estadounidense David Chang, de origen coreano, la serie realiza una radiografía de preparaciones emblemáticas de diferentes culturas, como el pollo frito, la pizza, los tacos e incluso la barbacoa, recorriendo los más diversos destinos en países como Italia, Dinamarca, México, Estados Unidos y Japón, entre otros; mostrando cómo esa preparación cambia en cada ciudad. Todo, por supuesto, con un ritmo ágil, un tono irónico -parodian incluso a otras series sobre cocina, como la ultra efectista Chef’s Table- y sugerentes imágenes que, de seguro, le dará hambre verlas.

Uno de los capítulos más notables es el primero, dedicado a la pizza, en el que hablan de la napolitana tradicional, de otra elaborada en Estados Unidos por un inmigrante italiano, de un chef de Nápoles que decidió cambiar la receta clásica, una elaborada por una cadena gringa de comida rápida y otra elaborada en Japón que, tal como reconoce el propio conductor, es una de las mejores que ha probado en su vida.