Una gran familia

Gabriel León

Miércoles 07 de marzo de 2018

La discusión en torno a la inmigración ha hecho que muchos miren a sus raíces, y el relato de algún pariente que llegó en barco a nuestro país se ha escuchado de manera más recurrente.

Hay personas que mantienen un registro bastante detallado de sus antepasados y existen sitios de internet especializados en este tema, que permiten generar árboles genealógicos y conectar a personas que comparten un origen común. La semana pasada, investigadores de EE.UU. analizaron los datos de uno de estos sitios y generaron varios árboles genealógicos únicos.

Uno de ellos era muy llamativo: comienza en 1650, se extiende por 350 años e incluye a unos 13 millones de personas, abarcando 11 generaciones. El análisis reveló detalles muy interesantes, como que en 1800 los matrimonios ocurrían entre personas que vivían muy cerca, separados en promedio no más de 8 kilómetros, y para 1850 esta distancia aumentó un poco, llegando a los 19 kilómetros.

Esto hacía que los matrimonios entre parientes -primos en algún grado- fueran bastante comunes en esa época. Sin embargo, los avances en los sistemas de transporte hicieron que hacía 1950 esta distancia aumentara a 100 kilómetros y, con esto, descendió el número de matrimonios entre parientes. De esta forma, la tecnología cambió completamente la forma en que la gente se conocía y cómo se formaban las parejas.

Yaniv Elrich -genetista de la Universidad de Columbia en EE.UU. y líder del grupo de investigación- calcula que, si cada persona pudiera reconstruir su historia familiar 75 generaciones hacia atrás, todos estaríamos conectados. 75 generaciones abarcan solo unos 2.000 años, por lo que no es necesario que nos remontemos a la prehistoria para encontrar que todos somos miembros de una única y gran familia.