Leona Asenjo: la púgil que se divide entre el ring y el salón de clases

Francis Mella

Domingo 11 de marzo de 2018

La valdiviana, que comenzó tardíamente en el boxeo, es hoy la referente nacional del cuadrilátero junto a la Crespita Rodríguez. Su nueva meta es campeonar en otras categorías.

Los inicios de Daniela Asenjo (27) en el boxeo poco tienen que ver con la alta competencia. Oriunda de Valdivia, la joven que se coronó el mes pasado como campeona nacional en la categoría súper mosca (hasta 52 kilos 180 gramos) comenzó en el pugilismo con la intención de dejar atrás una vida sedentaria.

Sin embargo, la intensidad física del kickboxing despertó en ella la competitividad que guardó desde niña.

“Comencé en el boxeo a los 18 años. Siempre estuve ligada a la música, desde los 8 años toco violín, pero nunca hice deporte y era muy sedentaria. Había subido de peso. Mido 1,58 metros y pesaba casi 70 kilos. Cuando me di cuenta que tenía que hacer algo por mi salud, llegué al boxeo. Desde chica soy peleadora y me gustaba mucho golpear con los puños”, cuenta a La Hora.

El interés de la sureña por el ring fue prematuro. En gran parte gracias a su abuelo materno, que le inculcó la pasión por las veladas de boxeo a ella y a su hermana, quien también se subió al ring pero de forma amateur. “Cuando éramos chicas jugábamos a la lucha libre. A mi papá le costó un poco, porque éramos sus niñitas y nos golpeábamos. Fue complicado”, relata.

Asenjo compatibiliza su vida como púgil con una vocación que dista de lanzar un gancho al hígado y un uppercut al mentón: es psicopedagoga en un colegio de Valdivia. “Con los años aprendí que es parte de mi deporte el estar a veces con hinchazones y golpes. La mayoría de la gente sabe lo que hago y no me da vergüenza, son marcas del deporte que hago así que no me incomoda como mujer. En el colegio a veces me quedan mirando y me preguntan: ¿profe, qué pasó? Pero todos me apoyan”, dice.

Como todas las boxeadoras, la valdiviana tuvo que buscarse un apodo. El suyo surgió de manera casual: en una pelea en Neuquén, Argentina, un promotor la bautizó como “La Leona”. El seudónimo, que hacía referencia a su estilo de batalla, le cayó como anillo al dedo debido a su fanatismo por Universidad de Chile.

Ante las comparaciones con Crespita Rodríguez, Asenjo se desmarca de ese mote pero asegura que es una referente para el mundo del boxeo. “A Carolina (Crespita) la conozco hace muchos años. Ella igual viene del kickboxing, hemos entrenado juntas y la estimo y respeto demasiado, porque es muy esforzada. Lleva muchos años trabajando en los deportes de contacto y también sus inicios fueron con muy poco apoyo. Ella siempre va a ser una referente para todas las boxeadoras chilenas”, asegura.

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De la primera al título

La Leona llevaba cerca de diez meses entrenando cuando se le presentó la posibilidad de pelear por primera vez, a los 19 años. “Le gané a una danesa que era zurda, mucho más alta que yo. Siempre fui a buscar el combate. Sentía que era fuerte y tenía las capacidades como para subirme a un ring”, recuerda.

Hace tres semanas, la valdiviana logró consagrarse en la revancha del peso súper mosca ante la chilota Isis Mascareña, en un duelo que coronaba a la Campeona Nacional de Boxeo.

Ahora, su desafío es bajar a la categoría mosca, por lo que junto a su entrenador está buscando bajar de peso para llegar a esa categoría. “Siempre hay objetivos, hay que poner dedicación para cumplirlos”, confiesa.