Anomalía en Africa debilita el campo magnético de la Tierra hace 1.000 años

La Hora

Martes 06 de marzo de 2018

Según un estudio, el debilitamiento ha ocurrido con anterioridad en la Tierra. 

Aunque es conocido que el campo magnético de la Tierra se encuentra debilitado, existe una región de África en donde existe una anomalía mucho más peligrosa que el resto, que ha afectado al planeta por 1.000 años.

La llamada Anomalía del Atlántico Sur es una gran extensión de campo que va desde Chile hasta Zimbabwe. De acuerdo a los científicos, el campo es tan débil dentro de la falla que para los satélites de la Tierra es peligroso porque la radiación podría interrumpir sus dispositivos electrónicos. “Hace tiempo que sabemos que el campo magnético ha cambiado, pero no sabíamos si esto era inusual para esta región en un plazo más largo, o si era normal”, indica Vincent Hare, físico de la Universidad de Rochester.

Según el último estudio, hace 1.000 años que diversos pueblos africanos realizaron rituales en dificultades ambientales. En sus épocas de sequía, quemaban sus chozas de arcilla sin saber que miles de años más tarde, los científicos ocuparían la misma técnica.

“Cuando se quema arcilla a temperaturas muy altas, en realidad se estabilizan los minerales magnéticos, y cuando se enfrían desde estas altas temperaturas, se encierran en un registro del campo magnético de la tierra”, dijo el geofísico John Tarduno.

Al realizar un análisis de los artefactos que sobrevivieron a las quemas, los científicos encontraron “evidencia de que estas anomalías han sucedido en el pasado y esto nos ayuda a contextualizar los cambios actuales en el cambio magnético”, explicó Tarduno.

Los artefactos revelaron que este debilitamiento de la Anomalía del Atlántico Sur no es novedad, ya que existieron fluctuaciones similares en los años 400-450 EC, 700-750 EC, y 1225-1550 EC.

Se cree que el debilitamiento actual del campo de la Tierra se produce por un depósito de roca densa llamado African Large Low Shear Velocity Province, que se encuentra a 2.900 kilómetros bajo el continente africano que, según los investigadores, perturba el hierro que ayuda a generar el campo magnético de la Tierra.