Falta y Resto: La murga más popular de Uruguay trae el carnaval a Womad

Cristian González Farfán

Jueves 15 de febrero de 2018

La murga Falta y Resto se presentará por primera vez en Chile. Su propuesta músico-teatral aborda la realidad desde la ironía, el humor y la rebeldía.

En agosto de 2016, Raúl Castro tenía las maletas listas para volar por primera vez a Chile con la murga Falta y Resto, que fundó hace 37 años. El viaje, sin embargo, jamás se realizó: el corazón de Castro dejó de latir durante 19 minutos.

“Me sometí a una operación de próstata y algo pasó con la anestesia. Me dio un paro cardíaco. Desperté a los 12 días, yo no sabía lo que había pasado. El doctor me dijo ‘te peleaste con Mike Tyson y le ganaste’”, dice, ahora risueño, el director de la murga más popular de Uruguay, creada en 1980, en plena dictadura en el país oriental.

El paro cardíaco, milagrosamente, no le dejó secuelas. Volvió a hacer su vida normal. “Las posibilidades de recuperación eran casi mínimas, tuve mucho apoyo popular en Uruguay, ni yo sabía la importancia que tenía”, agrega el músico.

A un año y medio de ese trance, Castro ahora sí cruzará la cordillera: la Falta y Resto abrirá la jornada del sábado en el festival Womad Chile (17 horas, Plaza La Paz de Recoleta).

“En 2016 me quedé muy triste por no viajar. Será un sueño cumplido. Siempre estuve muy unido emotivamente con Chile, es uno de los países claves para entender América del Sur. Cuando era joven tenía un grupo que se llamaba Patria Libre, con Jaime Roos y Jorge Lazaroff. Allí cantaba la Cantata Santa María, y conocía el repertorio de los Parra y los poemas de Neruda. Sé de murgas chilenas como la Urdemales”, cuenta Castro, quien volvió a actuar con la murga este verano en el Carnaval de Montevideo, el más largo del mundo.

“La idea es llevar un poquitito de los tablados del carnaval a Santiago. Presentaremos el mismo espectáculo que hicimos en Uruguay: se llama Misa murguera”, adelanta Castro, apodado “Tinta Brava” por sus letras contestatarias durante la dictadura.

La numerosa agrupación ofrecerá, como toda murga, una mirada humorística, irónica y crítica sobre la sociedad, a través de su propuesta músico-teatral, donde la calle es el escenario natural.

falta-y-resto-751x506

-¿A qué le canta hoy la murga?
-Es cierto que ya no hay dictaduras, pero la Falta y Resto es una comedia musical política, estamos en permanente crítica al statu quo. La murga siempre mete el dedo en la llaga y siempre debe pensar para mañana. Por eso hemos levantado la bandera de lucha feminista en este espectáculo: de hecho parte de la letra la hizo una de las chicas que conforma nuestro grupo. Y seguimos creyendo que las mujeres, los niños y las etnias son los grupos más perseguidos. Hay críticas también a la repartición desigual de la riqueza.

-¿El espectáculo toca la contingencia chilena?
-Nosotros consideramos a todos los latinoamericanos como compatriotas. Toda la realidad del continente está en la murga. De repente se pone más puntual, a veces es más universal.

-Tú que conoces bien la historia del Carnaval de Montevideo, ¿qué tan cierto es que Molina, una de las grandes voces del carnaval, haya sido chileno?
-Eso es algo que nunca pude comprobar. Molina, que es mencionado en la canción Brindis por Pierrot (de Jaime Roos), fue uno de los más importantes referentes del Carnaval en la década del 60. Le decían el “Gardel del Carnaval”, era un muchacho humilde, yo no lo conocí personalmente, hay quien dice que era trasandino. Si fuera así, sería hermoso. Hace poco tocó en Montevideo un pibe chileno que imitaba a Gardel, y yo pensaba para mí si éste no será pariente de Molina. Pero no te puedo asegurar que haya sido chileno.

-Tu amigo Jaime Roos también esperó mucho para venir por primera vez a Chile. ¿Te dijo algo sobre su experiencia?
-El otro día justamente estuve con Jaime y me dijo que Chile me iba a encantar. Me contó que respetan mucho a los uruguayos, nuestro trabajo, me dijo que Chile es un pueblo mágico. Como dice el refrán, “nunca es tarde cuando la dicha es buena”. Ojalá que ésta sea la primera de muchas experiencias. También haremos unos talleres el día viernes. Hay que contactarse con la productora La Makinita para ello.

0012711570

-Con Jaime conformaste una dupla muy prolífica en canciones. Una de ellas es Las luces del estadio. Cuéntame un poco de la trastienda.
-Claro. Yo jugaba básquetbol en el Club Tabaré, en el Parque Batlle, frente al Estadio Centenario. Desde la cantina del club se veía el cielo del estadio. A veces se nos alargaba la noche, nos quedábamos en el bar con varias copas en el cuerpo y no queríamos que amaneciera. El temor era ese. Entonces cuando veíamos unas luces a lo lejos, alguien dijo “aguanten, che, son solo las luces del estadio”. El Club Tabaré aún existe: queda en Doctor Américo Ricaldoni esquina General Brito del Pino.

-¿Y la cantina aún existe?
-No, ahora es una sala de musculación. Esas son las cosas que rompe el progreso.

-Al igual que Roos, tú tampoco has evadido al fútbol en tus canciones. Usas muchas metáforas futboleras. Como que existiera cierto recelo de la izquierda con él.
-Yo creo que desde hace algún tiempo la izquierda perdió el prejuicio con el fútbol, porque es parte vital de la forma de ser uruguayo. El fútbol es una metáfora maravillosa de la vida. A diferencia de Jaime, que es hincha de Defensor Sporting, yo soy socio de Peñarol desde que nací.