¿Cuáles son los mejores árboles para reforestar Santiago?

Emma Antón

Domingo 25 de febrero de 2018

Expertos del área forestal y de la salud coinciden en que las especies nativas son la alternativa más apropiada.

La polémica que generó la semana pasada la idea del alcalde de Santiago, Felipe Alessandri, de plantar 584 plátanos orientales en el Parque Forestal, causó la indignación de los alérgicos a esta especie.

A través de críticas en redes sociales, los afectados exigieron al municipio reconsiderar el proyecto, obligando a la administración municipal a pedir un informe que estudiara las posibles consecuencias de la propuesta.

Más allá de este caso puntual, la reforestación en Santiago es un tema permanente en municipios y en el Gobierno Regional. De hecho, a mediados de este año comenzará la construcción del proyecto Nueva Alameda Providencia que, además de cambiar la cara de estas dos avenidas, incluye la plantación de más árboles.

Pero, ¿qué especies son las mejores para nuestra ciudad? Por más sombra y belleza que aporten los plátanos orientales, estos árboles suman detractores.

“Durante nuestro proceso de participación ciudadana los vecinos nos pidieron que buscáramos alternativas al plátano oriental. Ahora nos encontramos buscando especies que tengan similares características (buena sombra, bajo consumo hídrico, rápido crecimiento y resistente al contexto urbano) pero que no generen alergias”, explicó el gerente del proyecto Nueva Alameda Providencia, Vladimir Glasinovic.

Pablo Vergara, ingeniero forestal y académico de la Universidad de Santiago de Chile (Usach), detalla que una alternativa corresponde a los árboles nativos, como el peumo y el quillay.

“Si bien es probable que no crezcan tan rápido, sí pueden producir los mismos beneficios ambientales que el plátano oriental, como sombra y un microclima. La gran diferencia es que el plátano oriental pierde las hojas, por lo que en invierno permite pasar la luz. Si restamos ese aspecto, los árboles nativos de Chile producen mucha sombra, consumen menos agua y requieren menos cuidados”, indica Vergara.

El especialista agrega que otro árbol que tiene características muy similares, y que estéticamente es muy apreciado, es el belloto.

El boldo, el maitén y el canelo también se podrían barajar entre las opciones para reforestar Santiago, pero Vergara destaca que presentan algunos inconvenientes, como requerir un cuidado extra, ya que necesitan más agua.

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La temida alergia

El proyecto Nueva Alameda Providencia realizó un catastro de las especies de árboles que existen en el eje: de los más de 7 mil ejemplares que hay, 2.216 corresponden a plátanos orientales.

Pedro Mardones, médico inmunólogo del Centro del Alérgico y de la Fundación de Aerobiología Medioambiente y Salud, detalló que hace años realizó un estudio en Santiago, en el que de las 800 mil personas que son alérgicas sólo a la primavera, un tercio de ellas presentan una reacción adversa al plátano oriental.

El profesional hace un llamado a evitar la reforestación con plátanos orientales, ya que producen una alergia excesiva, afectando la calidad de vida de muchos.

“Además del plátano oriental, existen otras especies que son adversas, como el arce, el álamo, el nogal y el olivo. De hecho, este último es la principal causa de alergia en España. Las ligustrinas también pueden provocar irritación si se plantan muchas, aunque tienen un efecto más acotado: la gente que está muy cerca de ellas va a tener mucha alergia, pero la persona que está a tres cuadras no”, destaca Mardones.

La mejor alternativa para el médico, en términos de salud para las personas alérgicas, justamente recae en los árboles nativos: “Además de provocar muy poca alergia, los nativos son bastante más ecológicos, ya que necesitan menos agua en general”, explica.

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Otras especies que ayudan

El doctor Sergio Castro, del Centro para el Desarrollo de la Nanociencia y la Nanotecnología (Cedenna), señaló en un estudio de 2017 que existen tres tipos de especies que tienen la capacidad de mejorar la calidad del aire, al retener partículas ultrafinas y nanopartículas nocivas para la salud.

“Si se aumenta la vegetación en Santiago seleccionando especies más eficientes en retención de partículas atmosféricas, se podría incrementar el efecto mitigador entre un 10% y un 20%, un resultado nada despreciable al momento de pensar en políticas públicas que mejoren la calidad del aire urbano”, indicó Castro.

Las especies estudiadas son el laurel en flor, el pitosporo y el ligustro, los que no pierden sus hojas en invierno, por lo que atrapan más partículas y ayudan en la época más crítica de contaminación.