Claudio Curelli: El chileno que se juega un escaño en el parlamento italiano

Gabriel Arce

Lunes 12 de febrero de 2018

Espera el voto de un millón y medio de italianos que residen en Sudamérica.

La frase popular de que siempre hay un chileno dando vueltas por ahí bien vale en este caso. El próximo 4 de marzo Italia vivirá las elecciones parlamentarias generales de 2018, y un chileno estará en la papeleta para pelear un escaño en la Cámara de Diputados.

Y no, no es tan alocado. Si bien acá recién se permitió el voto en el extranjero para los comicios presidenciales del año pasado, en el país de la bota los italianos en el extranjero tienen voz, voto y derecho a 18 representantes en el Parlamento (12 escaños para diputados y 6 en el senado).

Claudio Benvenuto Curelli no vive en Roma ni posa junto a la Fontana de Trevi y mucho menos tiene el acento tano. Es chileno, nacido y criado en Puerto Montt. De hecho, según cuenta a La Hora desde el Stadio Italiano, recién conoció la tierra de la pizza a los 25 años.

Sin embargo, por cosas de la vida y las historias de su abuelo, hoy asume un desafío político no menor: ser la figura de confianza de un millón 600 mil italianos (y descendientes) que viven en Sudamérica.

Tempi duri

El ítalo chileno vive momentos de expectación. Desde que dejaron Europa en años turbulentos (en el siglo 18 y también en el 20), los migrantes italianos en Chile jamás habían tenido un representante allá en su país de origen. Y eso entusiasma a Curelli, cuyo nombre va por la lista de la Unione Tricolore América Latina (Unital), junto a otros siete aspirantes. “No somos parte de los partidos grandes de Italia que se postulan acá, pero por primera vez tenemos grandes posibilidades de ganar. Siempre la batuta la llevan los argentinos”, confiesa.

“Yo viví gran parte de mi vida en Italia. Estudié ingeniería en transporte ferroviario allá, trabajé y me impregné de todo el asociacionismo que es tan típico de Italia”, explica Curelli.

Por lo mismo, al volver se convirtió en el líder del Comités Cile, algo así como el alcalde de Italia en nuestro país.

Su postulación al parlamento coincidió justo con una de las elecciones más convulsionadas en Roma. Sin ir más lejos, hace poco más de una semana en Macerata un ex candidato de La Liga (partido de derecha italiano) salió a la calle y disparó a seis africanos que conversaban en una esquina.

El tema divide tanto a los italianos que incluso el ex primer ministro Silvio Berlusconi, con escándalos políticos y sexuales mediante, renació para ser una carta en el Senado.

-¿Cuál es la Italia que te esperaría en caso de salir electo?
-Yo he vivido en una Italia imaginaria toda la vida. Es un país que no existe ni en la propias calles de Roma. Los inmigrantes de Sudamérica han construido un relato de un país campesino, muy sacrificado, con un culto y apego a la tierra, los productos agrícolas, al queso, a la pasta hecha en casa. Esa tierra la dejaron nuestros antepasados, la de hoy es mucho más parecida a Chile.

-Aún así es la tierra de tus fantasías.
-Obviamente, mis abuelos paternos nacieron en la zona de Piamonte, en Torino. Mi comida favorita es la pasta rellena y, si bien no juego fútbol, sigo con pasión a la Squadra Azzurra. Todos me dicen que debo hinchar por la Juventus, pero mi color es el granate del Torino.

-¿Qué diferencias de la realidad de Chile y de Italia?
-El sistema previsional en Italia es público y de reparto, al igual que el sanitario y el educacional. Eso no está en discusión allá pero acá llama la atención. La educación privada de Italia compite con la pública de mejor calidad y mucho mayor prestigio.

-¿Y tu bandera de lucha?
-Quiero que los italianos del extranjero tengan los mismos derechos que los de Italia. No represento a pocos. La ‘colectividad italiana’, por así decirlo, son unos 300 mil en Chile. De esos, 50 mil tienen derecho a voto y ya recibieron su sobre para sufragar. Las elecciones son el 4 de marzo, pero se envían desde la embajada italiana por correo postal. El límite para dejar el sobre en el buzón de la embajada es hasta las 16 horas del 1 de marzo.