Bruno Pólack: Un peruano a la conquista de Chile

María Eugenia Durán

Miércoles 07 de febrero de 2018

El poeta, abogado y escritor Bruno Polack es el autor de una polémica obra sobre una de las etapas más oscuras de la historia peruana: los años de ocupación chilena. Hoy está entre los más vendidos a ambos de la frontera.

Texto: María Eugenia Durán S.
Fotografía: Gabriel Gatica R.

Cómo se explica que un poeta termine estudiando Derecho y escribiendo sobre Historia? Para el peruano Bruno Polack la respuesta es sólo una: la pasión. Fue ese impulso interno el que empujó a este joven autor a escribir uno de los libros más polémicos y vendidos del último tiempo, tanto en Chile como en su país: El último virrey del Perú, Patricio Lynch.

Tema y título temerarios para su primera obra histórica-legal, pues se centra en una figura chilena aún odiada por muchos peruanos, cabeza de la ocupación militar durante la Guerra del Pacífico (1873-1883) y a quien todavía llaman en Perú “El sanguinario”.

Pero Polack no sólo no teme hablar de él y de la ocupación, sino que además describe a Lynch como un administrador prolijo, especialmente en materia legal, a la vez que devela mezquindades y cobardías de algunos funcionarios peruanos. “Saber la verdad sobre nuestra historia es necesario para madurar como sociedad, aunque duela”, reflexiona.

Esta visión generó resquemores y críticas en su país, pero también mucho interés. De hecho, en los pocos meses que lleva su obra en las librerías ya se encaramó a la lista de las más leídas a los dos lados de la frontera.

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-¿Seguro esperabas críticas al escribir sobre un personaje chileno tan impopular en Perú?
-Sinceramente esperaba más críticas de las que hubo. Cuando le di a leer mi libro a mi hermano, que también es abogado, me decía prochileno. Mis amigos también me lo decían y me preparé para muchas críticas, pero la verdad es que hasta ahora en Lima no he recibido ninguna crítica dura.

-¿Pero la polémica sirvió para generar más interés?
-Sí, se ha vendido bastante. Hay muchos comentarios en redes sociales, pero también hay muchos medios que han preferido obviar el libro porque la figura de Lynch es controversial.

-¿Por qué elegiste un aspecto legal para abordar esa época?
-Estudié Derecho y cuando hice mi tesis me propuse saber qué había pasado con las leyes durante el gobierno de ocupación. En Perú esto es una especie de tabú. Le preguntaba a cualquier persona cuánto duró la ocupación chilena y me respondían: dos semanas, un mes. Y cuando les contaba que fueron tres larguísimos años, no me creían. En Perú eso casi no se comenta, está como escondido.

-¿Qué pretendías tocando una herida que los divide internamente y los separa también de Chile?
-Madurar, crecer como países. Esa es la razón más importante por la que se tiene que empezar a saber qué pasó. Aún hay mucho patrioterismo, muchas mentiras que envuelven toda nuestra historia, tanto la chilena como la peruana. Saber la verdad es madurar.

-¿Qué nos impidió hasta ahora mirar desapasionadamente nuestra historia común?
-Los políticos. Ellos usaron durante mucho tiempo este suceso para tener réditos. Hasta el aniversario de la Guerra del Pacífico -porque como sabrán Perú tenía la intención de hacer la guerra a Chile en 1979 y fue Estados Unidos el que la paró- el conflicto con Chile era un trauma que había que reivindicar. Pero después de eso, y a lo largo de los años, ese ánimo se ha ido perdiendo. Los políticos ya no utilizan esto como una moneda para obtener réditos.

-¿Cómo ve hoy el peruano común, el ciudadano, a los chilenos?
-Hay facciones distintas. Los más viejos, lo que eran jóvenes en 1979, aún ven al chileno como invasor. Si les preguntas a ellos van a hablar bastante mal, dirán que destrozaron Lima, etcétera. Los jóvenes, en cambio, han dejado esto bastante de lado. Tienen una visión diferente, no sólo sobre Chile, sino también sobre el mundo, más global.

-¿Ya no se piensa en la guerra?
-La guerra ya no es una opción. Hoy es imposible una guerra en armas, la guerra hoy es económica.

-Pero durante el juicio en La Haya hubo momentos tensos entre los dos países.
-Justamente los más nacionalistas, los más patrioteros, fueron esos sectores más viejos los que inflamaron la cosa. Pero hoy ha cambiado también la forma patriotera en que nos educan.Bruno Pólack 02

-¿Era una enseñanza muy crítica con Chile?
-Sí. Recuerdo que mi profesor de Historia en el colegio nunca dejó de ponerle el adjetivo de “sanguinario” a Lynch. Y cuando comencé a investigar y me di cuenta que había sido también jefe de la ocupación, para mí fue difícil desprenderme de eso. Fue un ejercicio de desdoblamiento.

-¿El personaje te sorprendió?
-Para mí fue un descubrimiento. Saber, por ejemplo, que el pequeño poder judicial que armó Lynch no eran ni leyes peruanas ni leyes chilenas. E incluso se enfrentó a la justicia de su país cuando unos chilenos que perdieron un tema legal en Perú vinieron a la Corte Suprema de Chile pensando que esa corte tenía jurisdicción allá y Lynch mandó una carta súper extensa y bien documentada diciendo aquí la Corte Suprema no tiene nada que ver, yo le respondo al Presidente y al Ministro del Interior.

-¿Qué lecciones podemos sacar hoy de esta historia común?

-Insisto, la madurez es lo más importante. Debemos tener gente más madura, aun siendo contestataria. Analizar con madurez los temas de la guerra hace que la sociedad también madure y eso desinfla el globo del patrioterismo y del odio hacia el otro, hacia el vecino. Creo que nuestras naciones están madurando y que cada vez habrá menos exacerbación del odio.

-¿Ves eso hoy en Perú?
-Sí, claro que nos falta muchísimo porque no es algo de un día para otro, pero creo que ha comenzado un proceso de cambio.

-Igual con la resolución en la Haya se sintieron un poco aliviados.
-Creo que lo de La Haya ha sido un poquito como una revancha, pero desde ese momento se ha olvidado bastante el tema Chile.

-¿Nos olvidaron?
-Perú siempre está mirando qué hace Chile. Siempre está mirando cada gesto. Si un político dice algo, rebota allá.

-¿La gente o la prensa?
-Aunque yo veo cierta madurez en la gente, la prensa no ha madurado en Perú. Cada día está más exacerbada y cada día es menos inteligente y más sensacionalista.

-¿Y cómo ves a los políticos peruanos?
-Desastrosos. Sin miedo a equivocarme, puedo decir que este puede ser el peor Congreso desde que tenemos República. Vamos a llegar al bicentenario con el peor Congreso que hemos tenido.

-¿Y el Gobierno?
-Ha traicionado al pueblo que lo ha elegido. Fue elegido por un gran sector de gente que no quería el indulto a Alberto Fujimori y es ilegítimo, está mal hecho, y la Corte Interamericana de Derechos Humanos seguramente en febrero lo va a revocar.

-¿Cómo evalúas hoy las relaciones entre Chile y Perú?
-Creo que lo social pesa más que todas las ideas revanchistas. Mientras más comida peruana se coma en Chile, menos se va a odiar al peruano; mientras más chilenos estén en Perú haciendo negocios, será más fácil normalizar la relación. Cruzar las fronteras siempre será lo mejor.

-¿Te gusta Chile?
-Mucho. La amabilidad de los chilenos me ha parecido extraordinaria. Cómo se tratan, cómo conversan entre ustedes en la calle. En Perú, en Lima al menos, eso todavía no se da. Pero en general veo muy semejante a Perú con Chile. Creemos que hay más diferencias de las que realmente hay.

-¿Y qué es lo que menos te gusta?
-Mmmm… No puedo dejar de decirlo como peruano: la comida.