Álex Hernández quiere cuatro festivales más

Ignacio Tobar

Miércoles 07 de febrero de 2018

El director evalúa su paso por la Quinta Vergara, dice que Carlos Vives es lo mejor del 2018 y siente que masificó el stand up-comedy.

Hace muchos, muchos años, Álex Hernández figuraba como uno más del público en Extra jóvenes. En comerciales se le acercó Katherine Salosny y le regaló una bebida. Ese día, el hombre que se convertiría en el director del Festival de Viña del Mar, comprendió algo que marcaría su sello en televisión: la importancia del público.

“Todos hemos sido público alguna vez. Por eso yo estoy enamorado del público de Viña, su aporte es muy valioso porque la imaginación del público es maravillosa, es el factor más vulnerable en un evento o en un programa. Cuando el público ve que un artista se cree el cuento le hace la cruz. Es un nunca más. Cuando ve que el artista se aleja de lo que es. Hay un documental de Keith Richards donde él dice ‘todos creen de mí que soy drogadicto y alcohólico. No lo soy, pero que lo sigan creyendo me sirve de mucho’. Y es un ¡Rolling Stone! Desde ese punto siento que se mueve el festival”, detalla.

-¿Le contaste a Kathy Salosny?
-No, no lo sabe. Y la bebida me la tomé jajajá.

El hombre que con la edición 2018 completa siete versiones al mando del certamen viñamarino luce en una pared de su oficina de las instalaciones de CHV en Machasa, las caras femeninas de todo el cuerpo de baile del festival. Recuerda sus nombre, sus nacionalidades y sus estilos de baile. “Es como la pizarra de un asesino en serie”, dice bromeando. Pero lo que refleja es su forma de trabajar, su cuidado de los detalles más mínimos. Entra y sale gente de su oficina preguntándole por el homenaje que hará en la obertura a Nicanor Parra, por las novedades tecnológicas que se verán en pantalla. Todo. Todo lo sabe Hernández. Pero su clave es “el trabajo en equipo”.

-Te saliste del canon antiguo de director-dictador que promovieron hombres de TV como Gonzalo Bertrán.
-Es que me dio pancreatitis y eso me regaló una madurez que no tenía. Antes me asimilaba mucho al director intransigente. Yo siempre digo que antes del 2011 era un imbécil y después he tratado de serlo menos… de verdad. La pancreatitis es muy grave y dolorosa, te hace sentir muy vulnerable y te aterriza a la real dimensión que tienes como ser humano, que es la nada misma, y que eres igual que cualquier otro. El cargo no vale nada, lo que cuenta es hacer las cosas bien y con cariño. Por eso, si me preguntas, siento que mi sello en Viña es el trabajo en equipo.

-¿Qué novedades tendrá Viña para los que lo vean por televisión?
-La fan cam compartiendo la pantalla con los artistas. Vamos a tener a través de Instragram y Facebook Live transmisiones de fans viendo a los artistas en vivo. Nos encantaría ver a los niños de un hospital o a algún referente local viendo Viña. Además trabajamos el motion capture, un recurso de cine poco usado en TV. Vamos a replicar electrónicamente los movimientos de un bailarín que se van a un software que los convierte en texturas, es una forma de postular que la música también se puede ver. Y lo mejor que tenemos este año es Carlos Vives.

-¿Cómo será el homenaje Nicanor Parra?
-Es el antihomenaje. Queremos mostrar su sencillez, su irreverencia, mostrar al genio que no se engrupía con las luces, era un antidivo siendo tan grande como era. Dióscoro Rojas, que fue su amigo, está trabajando con nosotros. Y nos gustaría una cantante de rock vocalizando algunos poemas.

-Este año Viña deja de estar en manos de CHV, ¿van a postular en la nueva licitación?
-Sí. Eso se zanja en abril o mayo.

-¿Si queda en manos de otro canal te irías?
-No me he puesto en ese caso, estoy feliz acá. Y quiero cuatro festivales más.

-Haciendo una evaluación en tus seis años al mando del festival, ¿sientes que eres uno de los responsables del boom del stand up-comedy?
-Aporté pero no fui el único que lo ayudó a salir del underground. Me gusta mucho que el stand up ponga la contingencia y le ayude a la gente, agobiada por el estrés, a hacer catarsis. Este año tenemos tres mujeres y eso también habla de la paridad conseguida. Los que hacen stand up son los rockeros de hoy, hablan de lo que nadie quiere hablar.

-¿Qué te faltó como director de Viña?
-Llevar a Charly García. No se pudo por sus complicados episodios de salud.

-¿Y Shakira?
-Quedó embarazada todas las veces que la invitamos, pero ella siempre dijo que sí.

-¿Es cierto que con Paul McCartney no se pudo llegar a un acuerdo?
-Los artistas de estadio, que venden 80 mil tickets, son complicados. Su tarifa es muy alta. Coldplay o McCartney son de estadios. Lo que sí zanjamos hace rato es que artistas como Morrissey, que no quieren participar de todos lo que es el festival (premios, interacción con el público y animadores) no los incluiremos. No queremos al parqueado del cumpleaños en Viña. Y otra cosa, la prensa hace una gran parte del imaginario del festival, y eso hay que cuidarlo, ese imaginario le da la fuerza al evento. No hay que enojarse con las publicaciones. Antes si un artista pedía 70 toallas con su nombre no había que decirlo, hoy sí.

-¿Cuál fue tu momento más estresante en estos años?
-Cuando no llegaba Don Omar y teníamos que conseguir los permisos de sobrevuelos de muchos países. Pero hicimos un gran trabajo en equipo y lo conseguimos. Y las pifias a Meruane.Vi su trabajo, vi su rutina, su esfuerzo y me dio pena que lo pifiaran.