Radio Estación Locura: la emisora "pelacables" que ayuda a combatir la discrminiación

Gabriel Arce

Jueves 11 de enero de 2018

En el Psiquiátrico Dr. José Horwitz perder la cabeza no implica necesariamente perder la voz. Y así lo entienden en Radio Estación Locura. Fundada por los propios internos en 2012, su principal bandera de lucha es el combate de la discriminación.

Textos Gabriel Arce Granizo / Fotografía Gabriel Gatica Reyes

Existen pocas condenas sociales peores a que te diagnostiquen de locura. Una vez hecha la sentencia, se desacreditan tus facultades mentales y, en el fondo, ante la sociedad poco importa lo que hagas o digas porque deja de ser válido.

Por lo mismo, vivir con el rótulo de loco no solo implica que estás enfermo, sino que de eso subyace un elemento fundamental de la condición humana que deja de tener valía: el comunicar.

Con ese antecedente, a mediados del 2012 nació en el Hospital Psiquiátrico Dr. José Horwitz la Radio Estación Locura. No fue un taller ni un programa de rehabilitación, sino una iniciativa de los propios pacientes que viven y se tratan en el instituto.

Todo comenzó con un disparate que lanzó el por entonces psicólogo en práctica Ernesto Bouey. De inmediato, junto a los internos José, César y Óscar, pusieron en marcha el plan.

“Partimos de una forma muy artesa, incluso más de lo que somos ahora. Compramos una grabadora y la íbamos pasando de mano en mano para hacer las voces. Por ese entonces no teníamos un lugar específico, era en la sala que estuviera libre. Después montamos una página web y ahí subíamos los programas que duraban como 30 minutos”, relata Bouey sentado en una oficina adornada con una serie de dibujos y cuadros hechos por los pacientes.

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Luz roja, Al Aire

Como cada día lunes en el psiquiátrico, después de almuerzo todo es un poco más agitado. En el segundo piso del edificio del frontis está la sala de la radio, y a eso de las dos de la tarde se comienza a formar el tumulto.

Al interior hay unos estantes, una mesa con micrófonos, un computador y unos cuatro sillones que forman un semi círculo. “Aquí hacemos todas las semanas la reunión de pauta. A nosotros nos gusta decirle reunión de asamblea, porque aquí todo es horizontal y libre, no hay jefes ni editores”, comenta el psicólogo.

Tras charlar por una hora, los 15 internos que montan la radio comienzan a grabar el programa a las tres de la tarde. Luego de eso, publican su transmisión en la página www.estacionlocura.cl.

Las secciones son varias y responden a las inquietudes de cada uno de ellos. Por ejemplo, el puntapié de este lunes lo dio Óscar Morales, quien recitó su última creación en su espacio “El poeta del pueblo”. También existen otras plazas, como Noti Ciencias de Emiliano, Cantando con Moisés, Cocinando con Eduardo, Me contó una paloma y Titanes del Deporte, conducido por Juan Carlos Herrera, Claudio Aránguiz y Pedro Farías.

“Ellos han vivido una transformación paulatina. Al principio el grupo no hablaba pensando en que había alguien que los escuche, no había una noción del afuera. Progresivamente, sin que nadie les dijera nada, comenzaron a hablarle a alguien que escucha. Eso lo encuentro muy especial”, cuenta en la pauta Claudia Barrueto, psicóloga que también colabora en la radio.

La estación nació inspirada en La Colifata, una emisora radial argentina nacida en 1991 en el Hospital Neuropsiquiátrico José Borda de Buenos Aires. En el papel, la idea es la misma, aunque Estación Locura tiene el plus de haberse formado exclusivamente por mérito de los internos, no del hospital ni de funcionarios.

“Cuando comenzó Estación Locura nadie tenía idea de radio. Ellos mismos comenzaron a manipular los equipos, organizar las pautas, debatir sobre los temas, crear las secciones y hablar de sus inquietudes. Es todo de ellos”, explica Bouey.

De hecho, más de una vez hicieron choripanadas para juntar dinero para algún micrófono o fueron al metro por la mañana para recibir unos cuantos diarios gratuitos para pautearse en las asambleas.

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Al mundo exterior

“La noción que hay afuera de la esquizofrenia es de un tipo loco que sale a la calle y mata a otro, o el tipo que se metió a la jaula de los leones. Nadie toma en cuenta la habilidad, la creatividad, la pasión artística que tienen”, recalca Barrueto.

Más allá de lo que puedan comunicar hacia el mundo exterior, la radio es también sinónimo de una lucha contra sus propios demonios. “Lo principal aquí es que tienen una tribuna para poder hablar de la locura, que no solo es un tema para la sociedad sino que para ellos mismos. De sus inquietudes llegaron al tema de la discriminación y de lo difícil que es para ellos que los acepten. Para muchos de ellos esto es un secreto. De hecho al principio varios de ellos partieron con seudónimos”, dice por su parte Yolanda Roquer, otra de las profesionales ligadas al proyecto.

Según cuentan los psicólogos del lugar, los internos y pacientes sufren para encontrar trabajo, y cuando lo consiguen, deben esconder la esquizofrenia en supuestas depresiones. “Imagínate tener que mentir para poder ser incluido en la sociedad”, dice uno de ellos.

Pese a todo, seis años de recorrido le dan a la radio un peso propio, tanto dentro como fuera del hospital. Varios de la Estación Locura consiguieron trabajo y otros incluso son foco de atención del mundo artístico.

Ese es el caso de Óscar, quien además de sus poemas es un dibujante por excelencia. Por lo mismo, la artista Grace Weinrib, quien se acercó al hospital por la radio, quedó cautivada con las ilustraciones del Poeta del Pueblo que adornan los pasillos y salas del psiquiátrico. Así, la artista agendó una exposición en el Museo de Artes Visuales (MAVI) el próximo 3 de febrero, muestra que además de tener las pinturas de Óscar, contará con una presentación del músico de la Universidad de Chile, Francisco Sanfuentes, quien además utiliza extractos de la locución radial en sus propias composiciones.

“El hospital discapacita, te aísla. Por lo mismo esto nos ha servido para salir con los internos al exterior y que se den cuenta que están más que capacitados para insertarse en la sociedad”, cierra Bouey.