José María Maza, astrónomo: "Chile no es un país subdesarrollado, es un país subnormal"

La Hora

Miércoles 07 de febrero de 2018

José María Maza es astrónomo, ha descubierto supernovas, trabajó con premios Nobel de Física, habla en televisión, critica a los políticos y ahora es un superventas con su libro Somos polvo de estrellas. Tiene alma de profesor pero no paciencia para los “chantas” que hablan de ovnis y astrología.

José María Maza nos recibe en el Observatorio del Cerro Calán y de entrada dice que no es un buen entrevistado. Pero no es porque le disgusten las entrevistas o le complique hablar de otros temas que no sean científicos. Muy por el contrario. “Es que cuando comienzo a hablar ya no paro”, explica.

Se trata de uno de los especialistas más destacados de nuestra no tan abultada comunidad científica local. Astrónomo, astrofísico y Premio Nacional de Ciencias Exactas en 1999, se ha dedicado a estudiar las supernovas y su trabajo fue clave para que tres científicos estadounidenses ganaran el Premio Nobel de Física en 2011.

Pero no sólo las estrellas y el universo son del interés de este científico. Como una especie de indignado, fustiga a los “chantas” que en televisión hablan de ovnis o astrología, a los políticos que tienen cero interés en el desarrollo científico o educativo del país, a los padres que prefieren que sus hijos tengan clases de religión en el colegio antes que de ciencias. Y a todo Chile, al que considera un “país subnormal” por propia elección.

-¿Cómo llegó un niño algo ingenuo del Liceo de Parral a trabajar con supernovas y a hacer equipo con ganadores del Nobel de Física?
-Soy de una familia de inmigrantes españoles y viví una infancia casi perfecta en Parral, porque yo conocía a casi todo el pueblo y todos me conocían a mí. Lo pasé muy bien entre los tres y los once años.

-Y después en Santiago todo cambió.
-Llegué chico al Internado Nacional Barros Arana. El primer año que estuve en Santiago fue muy duro. Era más chico que mis compañeros: cuando tenía 11 años todos ellos tenían 13. Y yo a los 11 aún estaba con los cuentos de la Caperucita Roja y estos, a los 13 estaban buscando otros horizontes. Pero en segundo año todo mejoró.

-¿Cómo apareció la astronomía en el horizonte?
-Yo entré a la Universidad de Chile a estudiar ingeniería y en una bifurcación de la carrera justo se creó la especialidad de astronomía. Fui a una práctica de verano en el cerro Tololo y me enamoré de Tololo. Fue amor a primera vista.

-¿Y el trabajo con los Nobel?
-Yo había buscado supernovas y había encontrado un montón, en tiempos en que las supernovas no estaban de moda. Empezamos a estudiar un tipo de supernovas, la tipo 1 A, y pudimos pronosticar el brillo intrínseco de la fuente por la velocidad con que decae, convirtiendo esto en un indicador. Y ahí justo aparece, en 1998, un joven norteamericano, Brian Schmidt, que con su equipo y otro equipo norteamericano encabezado por Saul Perlmutter, que estudiaron la desaceleración del universo con nuestra técnica, descubrieron que el universo se estaba acelerando, lo que les valió el Nobel. Nuestro trabajo fue la llave de ese descubrimiento.

-Se escucha orgulloso de eso pero como que los premios no le interesan. ¿Fue importante, por ejemplo, haber ganado el Premio Nacional de Ciencia?
-Yo nunca antes y nunca después he postulado a un premio, porque no está en mi carácter estar postulando a premios para que me pongan medallas en el pecho. Yo podría decir que los premios son una frivolidad, pero cuando te dan el Premio Nacional de Ciencias Exactas te impacta, más allá de lo inmediato, del chequecito y la pensión vitalicia, por la importancia de que el Estado y la ciudadanía entera agradezcan la contribución a la sociedad que uno ha hecho. Esto me compromete con el pueblo, no con el Gobierno, a explicarle a la señora Juanita sobre las supernovas.

-Parece que eso le ha gustado, si hasta a la televisión ha llegado y con su libro Somos polvo de estrellas ya es un superventas.
-La verdad es que tengo más vocación de profesor que de astrónomo.

-¿Lo han criticado por poner en simple la astronomía o ir a la tele?
-Hay colegas que me han criticado, pero cuando ellos le expliquen a la señora Juanita, con peras y manzanas, lo que es una supernova y lo hagan mejor que yo, ahí escucharé las críticas.

-Usted habla en TV pero la ha criticado bastante. ¿Qué es lo que le molesta?
-Me siento defraudado. Cuando yo era joven había analistas internacionales cómo Mario Gómez López y José María Navasal. La tele era una fuente de información. Hoy en la tele no hay análisis internacionales, en las noticias están una hora y media y no dicen nada. Pero qué está pasando con China, con Siria, con Trump. Qué pasa en Chile con el Ministerio de Transporte, con el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Nada.

-¿Y qué está pasando a su juicio?
-Chile no es un país subdesarrollado, es un país subnormal, porque no queremos asumir la responsabilidad de ser nosotros los que investiguemos y solucionemos nuestros problemas. Preferimos que sean los alemanes los que investiguen, que los norteamericanos encuentren una solución. Tenemos que ponernos las pilas.

-¿Cómo hacemos esto con los problemas que tenemos en educación?
-Durante un siglo fuimos un pueblo analfabeto. En el siglo siguiente nos enseñaron a leer y escribir pero con tal de que no entendamos lo que leemos.

-¿Y qué hacemos?
-Es muy complejo y no tengo recetas. Mira, conozco varios colegios, como uno en Montenegro, al norte de Santiago. A un lado tiene 30 mil cerdos, al otro está el vertedero de Santiago y, por si fuera poco, pusieron cerca un tratamiento de lodos de Aguas Andinas. En un colegio en Peñalolén los niños saltaban por arriba de un hoyo de alcantarillado sin tapa y cuando les regalamos unos libros de astronomía nos dijeron que no tenían biblioteca. Desde el Ministerio de Educación no ven realmente la situación de los distintos colegios. ¿Este es el país que está llegando a niveles de la OCDE, de país desarrollado?

-¿Nos mentimos en esto?
-Absolutamente. Las Condes, Vitacura y La Dehesa son en realidad un país aparte. Y allí vive el 80% de los políticos. Hay países donde para ser diputado tiene que tener a sus hijos en un colegio público y usar el hospital público. Es una condición básica, porque él tiene que ser un ciudadano más. Aquí no. Yo no quiero un país igualitario, pero sí que les demos a todos igualdad de oportunidades. No quiero que todos sean científicos, a mí me encantaría que en Chile todos hicieran la pega que más les guste pero que la hagan a la perfección. Pero acá un tipo está vendiendo autos pero no levanta el capó para ver qué tiene adentro. El que vende libros no tiene idea, todo da lo mismo.

¿Las medidas del Gobierno para la educación ayudan en algo?
-Pero si bajaron a dos horas pedagógicas semanales las Ciencias en tercero y cuarto medio. Y en Chile deberíamos enseñarles a los niños ciencias del mar, que sepan cómo se produce un tsunami, cómo se produce un terremoto. Porque en la tele hay charlatanes ineptos diciendo tantas estupideces sobre esto. Y, sin embargo, hay dos horas de religión. Si el señor (José Antonio) Kast reivindica que los padres tienen el derecho de educar a sus hijos que lo hagan, que recen con ellos en la casa, que los lleven el domingo a misa, pero me sacan las dos horas de religión de tercero y cuarto medio.