Boa Restorán: sano, rico, pero...

Sebastián Alburquerque

Miércoles 17 de enero de 2018

Una cocina saludable, un local bonito y un menú con buenas ideas son el sello de este resaturant. Todo bien, pero hay problema de expectativas.

Hay muchas cosas buenas que decir sobre Boa. Para empezar es un local muy bonito. Harta planta de interior, ampolletas de esas con filamento a la vista y gracias a los dioses, aire acondicionado. Lo segundo es que hacen “cocina saludable”, lo que en versión 2018 del concepto quiere decir “con más verduras”, lo cual es bienvenido.

Este local ubicado estratégicamente a pasos del Costanera Center ofrece desayunos, cafés y almuerzos, todos cruzado por la misma idea de incorporar verduritas en distintas formas. Tienen en la carta, por ejemplo, un bowl de açaí, ese berry brasileño tan rico y tan difícil de encontrar fuera de un país brasileño.

Pero a lo que nos convoca: se pidió un menú que estaba apenas por debajo de la limitante de esta sección. Incluía entrada, fondo y postre o café, por $9.990. Con un jugo, eso sumaba $3.500 más. Una vez aceptado ese precio el almuerzo tenía la obligación de estar a la altura. Y no fue tan así.

Primero llegó a la mesa un poquito de “hummus” de lenteja con galletitas, que fue difícil de saber qué tan apegado a la receta de un hummus habrá estado pero era muy rico, tanto, que lamenté muchísimo cuando un garzón la retiró una vez terminadas las galletas. ¡Podría haberlo comido con el tenedor no más! La entrada fue una ensalada con tomates cherry y cebolla encurtida, con aliño de maní. Cumplidor pero no más que eso.

De fondo llegó un risotto de camote, con camote frito en hilo encima (muy buena idea) y cáscara de habas fritas. Lo acompañaba una cosa verde, que la garzona no supo decir qué era, pero la suposición más probable era que se trataba de alguna “textura” de algún verde. Y en general, bien, pero no perfecto. Le faltaba un poco de sazón, y las cáscaras de habas, tan toscas en su sabor, no le aportaban mucho. La cosa verde, en tanto, bien sabrosa y levemente picante (¿berros?).

De postre, duraznos tibios con crumble (migas) y helado de huesillo. Muy bueno. Entonces, sabroso, pero un poco caro. Quizás también fue cosa de suerte, y el menú de otro día seguro podría estar mejor.

Boa Restorán

Tajamar 287, Las Condes.